Murat Mercan, un hombre turco que trabaja como tintorero en la ciudad de Izmir, en la costa oeste de Turquía, inició la búsqueda del dueño de una transferencia inesperada que recibió por valor de 83.000 liras turcas –unos 1.500 euros– en su cuenta bancaria, enviada por una persona a la que no conocía. Cuando acudió al banco para devolver el dinero, los empleados le informaron de que no podían facilitarle los datos del remitente debido a las restricciones establecidas por la Ley de Protección de Datos Personales (KVKK, en turco).
Tras revisar movimientos anteriores de su cuenta y con la ayuda de un primo policía, Murat consiguió descubrir que el remitente había sido un cliente de su tienda, e intentó localizarlo para devolverle el dinero esperando que el propietario se pusiera en contacto con él.
Una transferencia inesperada de 83.000 liras
Mercan, comerciante del distrito de Buca en Izmir, recibió alrededor de las 17:00 del pasado lunes una notificación bancaria que le dejó sorprendido. En su cuenta habían ingresado nada menos que 83.000 liras, equivalentes a cerca de 1.500 euros, procedentes de una persona desconocida para él con el nombre de Ramazan Ahmet Kılıçaslan.
Aunque el dinero no le sobra, Mercan no pensó ni un instante en quedárselo y, al tratarse de una cantidad muy elevada para su pequeño negocio, decidió acudir inmediatamente al banco para averiguar su procedencia. Sin embargo, los empleados le explicaron que no podían revelar los datos del cliente debido a la normativa de protección de datos.
«El pasado lunes, alrededor de las 17:00, recibimos una notificación en nuestra cuenta. Cuando la abrí, vi que habían depositado aproximadamente 83.000 liras turcas. Como somos pequeños comerciantes, tenía mucha curiosidad por saber de dónde procedía una cantidad tan grande. No tenemos ninguna operación de ese tipo con nadie”, dijo en declaraciones recogidas por medios turcos. “Es una situación muy preocupante para nosotros; me quedé en shock. Cuando fui al banco, el empleado me dijo que no podían revelar los datos del cliente y que no debía tocar la cuenta ni gastar el dinero», relató Mercan.
“Ese dinero no es nuestro”
Ante la imposibilidad de obtener información directamente del banco, Mercan pidió ayuda a su primo, que trabaja como policía. Siguiendo su consejo, revisó los IBAN utilizados anteriormente en el establecimiento para comprobar si el mismo nombre aparecía en alguna operación.
Fue así como descubrió que la persona que había efectuado el ingreso, Ramazan Ahmet Kılıçaslan, había realizado un pago anterior de 400 liras en la tintorería el pasado 19 de junio. De este modo, pudo determinar que la persona que había enviado el dinero por error había sido cliente de su negocio.
«Tengo un primo que es policía y trabaja aquí, y le expliqué la situación. Me dijo que comprobara los IBAN que utilizamos para las operaciones en el establecimiento y que viera si había habido alguna transacción similar anteriormente. Cuando lo comprobamos, nos dimos cuenta de que el 19 de junio el señor Ramazan Ahmet Kılıçaslan había realizado aquí una operación de 400 liras. No nos hemos ganado este dinero; no es nuestro«, explicó Mercan.
“Un solo céntimo que no sea nuestro es lo mismo que 83.000 liras”
El comerciante intentó localizar al hombre a través de las redes sociales pero no obtuvo respuesta. Aun así, tras no haber recibido respuesta a los mensajes enviados por Facebook e Instagram, decidió tomar medidas para conseguir devolver la cantidad recibida a su legítimo dueño, recordando una enseñanza que recibió de su padre, fallecido el año pasado.
«Le envié mensajes en sus cuentas de redes sociales, Facebook e Instagram, para encontrarlo, pero incluso después de tres días no recibí ninguna respuesta. Es una cantidad grande, equivalente a tres salarios mínimos de un trabajador. De los principios que recibimos de nuestra madre y nuestro padre, aprendimos algo: un solo céntimo de dinero que no sea nuestro es lo mismo que 83.000 liras«, subrayó.
«Aquí las personas nos confían su ropa; llevamos años en este lugar. Este no es el dinero que hemos ganado con nuestro sudor; es el dinero de ese hombre. Perdí a mi padre el año pasado, y el mayor legado que mi padre nos dejó fue este consejo: ‘Hijo, el dinero que no has ganado con tu sudor y el dinero que no es tuyo no te pertenece‘. Él nos legó su honestidad», añadió.
Mercan también explicó que la situación le ha impedido dormir con normalidad durante los últimos días, preocupado por que ese dinero fuera destinado a una necesidad urgente: «No he podido dormir durante dos días por mi conciencia. Quizá este dinero fuera para una operación, quizá para pagar la matrícula de una escuela, quizá para una casa con la que soñaba…. A través de ustedes, hago un llamamiento a ese hombre: por favor, póngase en contacto con nosotros, su dinero está a salvo con nosotros. Dénos la oportunidad de devolverle su dinero y dejar nuestras conciencias tranquilas. No nos hemos ganado ese dinero«, declaró a los medios. «Ese dinero no se tocará en nuestra cuenta, eso no estaría bien por nuestra parte», añadió.
Una historia curiosa con final feliz
La historia, finalmente, tuvo un desenlace feliz. Tras aparecer la noticia en la prensa turca y en redes sociales, Ramazan Ahmet Kılıçaslan -que había contactado con su banco tras comprobar el error en la transferencia, sin que éste le proporcionara una solución- supo que su dinero estaba en las manos seguras de Murat.
Tras contactar con él, este humilde tintorero turco pudo cumplir su deseo de devolver el dinero a su legítimo dueño. “Gracias a Dios que me encontró mientras esperaba noticias del banco” dijo Kılıçaslan, que se mostró muy agradecido a Murat; este, por su parte, respiró aliviado al conseguir su objetivo: “Ahora puedo dormir en paz”, aseguró.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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