El análisis efectuado por científicos del TÜBİTAK confirma que la grabación difundida entre el primer ministro y su hijo se elaboró con un software a partir de sonidos de conversaciones telefónicas obtenidos ilegalmente.
Un informe emitido por el Consejo Científico y Tecnológico de Turquía (TÜBİTAK) y remitido el viernes a la oficina de la fiscalía del Estado en Ankara concluye que las grabaciones difundidas hace unos meses en las que supuestamente se reproducía una conversación entre el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan y su hijo Bilal Erdoğan, en la que ambos hablarían supuestamente por teléfono de cómo ocultar dinero negro, constituyeron un montaje realizado con un software de fácil acceso.
Las grabaciones, que contenían varias conversaciones de voz supuestamente entre Tayyip Erdoğan y su hijo menor realizadas el pasado 17 de diciembre -el día en que se iniciaron las detenciones por una investigación por corrupción en la que aparecieron implicados destacados cargos del gobierno- fueron difundida a finales de febrero a través del portal de videos Youtube, aunque su autenticidad nunca pudo ser confirmada.
De acuerdo al examen realizado por expertos del TÜBİTAK, la grabación difundida por Youtube contenía fragmentos de sonido obtenidos de forma ilegal a partir de otras conversaciones telefónicas de Erdoğan, que fueron a su vez separados por sílabas para luego construir palabras, frases y conversaciones enteras.
«Las palabras han sido hechas con sílabas para conferir coherencia a las conversaciones, en lugar de utilizar un método de montaje palabra por palabra», explicaba el informe. «El gran número de saltos encontrados en la grabación durante el análisis espectral sugiere que se trata de un montaje creado usando varias grabaciones distintas… Lo que ha llamado nuestra atención en el montaje es el hecho de que se empleó un interesante método para formar las palabras deseadas usando cortes silábicos (de otras grabaciones)», añadía el documento técnico.
Estas conclusiones confirmarían la versión defendida desde el principio por el propio Erdoğan y su gobierno de que la supuesta conversación entre el mandatario turco y su hijo habría sido una manipulación para tratar de implicarlos en las acusaciones de corrupción desatadas tras una oleada de detenciones iniciadas el pasado 17 de diciembre, y con el objetivo de influir en las elecciones municipales que se celebrarían sólo un mes después, el 30 de marzo. El principal partido de la oposición (CHP) y su líder, Kemal Kılıçdaroğlu, defendió sin embargo sólo un día después la veracidad de aquellas grabaciones afirmando que eran «tan reales como el Ararat», en referencia al monte más alto de Turquía.
Previamente otro análisis técnico dado a conocer por la Radio Televisión Pública Turca (TRT) había llegado a conclusiones similares, señalando que las grabaciones difundidas en febrero habían sido elaboradas a partir de unir diferentes conversaciones telefónicas mediante distintas técnicas. Responsables de la TRT calificaron sin embargo el montaje de bastante tosco, al haber olvidado incluir el ruido de fondo o tener en cuenta las diferencias de decibelios de los distintos fragmentos de sonido empleados para fabricar las conversaciones.
El ministro turco de ciencia, Nihat Işık, calificó el viernes de propios de «aficionados» los métodos empleados para elaborar la grabación, al tiempo que subrayó que el hallazgo ponía de relieve hasta qué punto el «Estado paralelo» estaba dispuesto a manipular la verdad para tratar de perjudicar al primer ministro y su gobierno.
El «Estado paralelo» es el término con el que el ejecutivo del AKP se refiere al poderoso movimiento religioso dirigido por Fethullah Gülen, auto-exiliado en Estados Unidos, y al que se acusa de haber orquestado las detenciones de diciembre y las acusaciones de corrupción contra el gobierno después de que éste retirase su apoyo a este grupo, llamado en Turquía popularmente la «Cemaat» («Comunidad») y que posee importantes inversiones en empresas, medios y sociedades, además de numerosos miembros infiltrados en la administración del Estado.
Precisamente sólo unas horas antes de que se difundiese la supuesta grabación entre Erdoğan y su hijo a finales de febrero, la prensa turca se había hecho de otro escándalo que implicaba al movimiento Gülen al revelar una lista que contenía los nombres de miles de personas cuyas conversaciones habían sido espiadas y grabadas desde 2011 por elementos de este grupo religioso infiltrados en la policía, la administración y la judicatura. Entre las personas sometidas a escuchas estaban el propio primer ministro y su círculo más cercano, pero también destacados políticos, empresarios, académicos, líderes sociales y periodistas.
VOTE
EQUIPO EDITORIAL
.
Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
…
📣 Tu PUBLICIDAD en Hispanatolia
.
🤗 AYÚDANOS CON UN DONATIVO:
💗 Paypal





