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Turquía se encamina hacia un nuevo referéndum constitucional

Las encuestas parecen señalar que cerca de un 60% de los ciudadanos turcos apoyarán las enmiendas constitucionales, que serán sometidas a votación en un referéndum que tendrá lugar a principios de abril.

Casi 7 años después del último referéndum sobre enmiendas a la Constitución, celebrado el 12 de septiembre de 2010, Turquía se encamina a una nueva cita en las urnas en la que los ciudadanos del país euroasiático deberán decidir si aceptan las reformas constitucionales que la Asamblea Nacional Turca aprobó finalmente el sábado con 339 votos a favor.

El resultado de la votación final sobre el paquete de enmiendas a la actual carta magna no alcanzó como era de esperar el mínimo de 367 votos –dos tercios de los diputados del parlamento- para que las reformas entrasen en vigor, pero sí los 330 diputados que se precisaban al menos para que los 18 artículos reformados sean llevados a un referéndum, que probablemente se celebre el 2 ó el 9 de abril, dependiendo de la fecha que sea designada por la Junta Suprema Electoral de Turquía (YSK).

“Ahora confío en que la nación tome su verdadera decisión”, declaró el sábado desde Estambul el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan una vez concluida la votación final en el parlamento, animando al partido Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y a sus seguidores a trabajar “día y noche” en la campaña electoral.

Precisamente el primer ministro turco y líder del AKP, Binali Yıldırım, anunció el fin de semana que el partido iniciaría la campaña a favor del “Sí” a partir del próximo 7 de febrero. “El pueblo tendrá la decisión final, nosotros hemos hecho nuestro trabajo. Ahora trasladamos la cuestión a su auténtico soberano, nuestro pueblo”, añadió Yıldırım.

El líder de la formación nacionalista Partido del Movimiento Nacional (MHP), Devlet Bahçeli, cuyo partido ha apoyado también los cambios constitucionales en el parlamento, se refirió también al próximo referéndum –en el que Bahçeli ya ha dicho que apoyará el “Sí”– diciendo: “La nación turca hará su propio examen (de los cambios constitucionales) y confiamos en que se sumará a lo que hemos logrado hasta ahora”.

Por su parte el líder del principal partido de la oposición (el Partido Republicano del Pueblo, o CHP), Kemal Kılıçdaroğlu, que intentará frenar los cambios en la Constitución en el Tribunal Constitucional, retó al AKP a convocar unas elecciones anticipadas para escuchar “la voluntad del pueblo” y afirmó que su partido llevará a cabo una campaña por el “No” a las reformas constitucionales no como CHP, sino como un “frente democrático”.

“Haremos un llamamiento a todos aquellos que defienden la democracia y se ponen del lado de la libertad diciendo ‘luchemos juntos contra esta Constitución’… Tengo 100% fe en que el pueblo dirá ‘No’ en el referéndum. Si destruimos nuestra base común, sólo nos quedará una base para los conflictos y luchas internos”, dijo Kılıçdaroğlu , asegurando que ni siquiera emplearán el logo del CHP durante la campaña.

“Con esta propuesta, una parte importante (de la sociedad) ha quedado excluida. Es una regulación que no busca suplir las necesidades de 80 millones de personas (que viven en Turquía), sino que busca garantizar el futuro de una persona”, dijo el líder de la oposición en referencia al presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan.

Las encuestas favorecen el “Sí”

Pese a estas declaraciones, el propio Erdoğan dejaba caer el domingo a los periodistas antes de partir de visita oficial a Tanzania que los sondeos parecen favorecer el “Sí” a los cambios en la Constitución. “Hay encuestas, pero es un poco pronto (para hablar)”, dijo el presidente turco.

Erdoğan también subrayó que las reformas introducidas permitirán –en caso de aprobarse- al presidente del país designar un gabinete de gobierno al margen del parlamento o de partidos, o de los resultados electorales. “Esto es de una importancia primordial, porque el presidente designará un gabinete al margen del parlamento, no del parlamento, y un gabinete fuerte será de gran beneficio para el país”, aseguró Erdoğan, quien también insistió en que no habrá elecciones anticipadas y que las próximas se celebrarán en 2019, según lo previsto.

En los últimos meses son varias las encuestas que han intentado conocer la opinión de los ciudadanos turcos sobre una reforma constitucional cuyo cambio más destacable es que introducirá un sistema de gobierno presidencialista, en el que desaparece el cargo de primer ministro y los poderes ejecutivos son asumidos por el Presidente de la República.

Aunque el AKP defiende que es una necesidad para garantizar la estabilidad de gobierno y acabar con los problemas del actual sistema –en que primer ministro y presidente tienen competencias que pueden llegar a solaparse- sus detractores, incluyendo el partido kemalista CHP y los nacionalistas kurdos de izquierdas del Partido Democrático de los Pueblos (HDP) lo consideran un intento más del AKP por perpetuar al actual presidente Erdoğan en el poder.

Una encuesta recientemente llevada a cabo por el Centro de Investigación Objetiva (ORC), con sede en Ankara, y cuyos datos han sido dados a conocer por la prensa turca, señala que un 62% de los ciudadanos turcos respaldaría las reformas en la Constitución si fuesen llevadas a un referéndum. El estudio fue llevado a cabo mediante entrevistas telefónicas a 2.340 personas de 36 provincias del país entre el 10 y el 11 de enero, y ofrece un dato más favorable que otro sondeo llevado a cabo en diciembre (antes del inicio del debate parlamentario), en el que el apoyo a las reformas era del 60%.

Precisamente el debate en la Asamblea Nacional Turca parece haber favorecido a los partidos que apoyaban las enmiendas constitucionales. Así, el estudio realizado por ORC señala que en caso de que se llevasen a cabo ahora unas elecciones generales, el AKP obtendría el 53% de los votos (frente al 49,48% que recibió en noviembre de 2015), y el MHP un 15,8% (en 2015 recibió el 11,9%); por contra el CHP recibiría un 23,6% de apoyos (el 1 de noviembre de 2015 recibió el 25,31% de los votos) y el HDP cae hasta sólo el 6,5% de los votos (frente al 10,75% que recibió en las últimas elecciones), con lo que se quedaría sin representación parlamentaria.