Turquía no olvida a las víctimas del Yak-42

Se cumplen ocho años del accidente del Yak-42 que acabó con la vida de 62 militares españoles al estrellarse su avión en la provincia turca de Trabzon.

Ocho años después del accidente del Yak-42 que acabó con la vida de 62 militares españoles al estrellarse su avión en la provincia turca de Trabzon, Turquía fue escenario el jueves de un acto de homenaje al que asistieron autoridades turcas y españolas y representantes de las familias de las víctimas.

A las 10:30 de la mañana tuvo lugar el acto de homenaje en la localidad de Maçka, en la provincia turca de Trabzon (Trebisonda), frente al monumento erigido en memoria de los fallecidos en el accidente de avión el 26 de mayo de 2003. Al acto acudieron varias personalidades locales así como representantes militares españoles y el embajador español en Turquía, Cristobal González-Aller. Posteriormente se ascendió al Monte Pilav, lugar donde se estrelló el aparato y donde también se ubica otro monumento en recuerdo de las víctimas de la tragedia.

Un total de 75 personas fallecieron el 26 de mayo de 2003 en el accidente del Yakovlev-42: 62 de ellos eran militares españoles que regresaban a casa tras pasar varios meses en Afganistán, a los que hay que añadir 12 tripulantes ucranianos y un ciudadano bielorruso. Cada año, Turquía recuerda con emoción a las víctimas de aquella tragedia que pudo evitarse, y el recuerdo de cómo los residentes locales acudieron al lugar del accidente y ayudaron a las familias de los fallecidos ha creado un fuerte vínculo entre ambos países. Los principales medios de comunicación de Turquía también recordaron el jueves ampliamente lo sucedido aquel fatídico día.

Indignación de los familiares

Además de los actos de homenaje en Turquía, el recuerdo de las víctimas también estuvo presente en ciudades como Zaragoza, Burgos o Madrid. En una carta difundida por la Asociación de Familiares del accidente del Yak-42, que agrupa a la gran mayoría de las familias de los fallecidos, esta recordó que ocho años después «seguimos trabajando por que se conozca la verdad» y que aún hay responsables de aquella tragedia que no se han sentado en el banquillo. La asociación lamenta además que a las dificultades a la investigación haya que sumar la indignación tras saberse que la Audiencia Nacional y la Fiscalía del Estado apoyan la petición de indulto para los dos médicos condenados hasta la fecha -el comandante José Ramírez y el capitán Miguel Saez-, que fueron sentenciados en 2009 a penas de cárcel tras demostrarse que habían falseado conscientemente la identificación de muchos de los cadáveres de los militares fallecidos.

Precisamente fue gracias al testimonio dado durante el juicio por parte de dos forenses turcos -Bülent Sam y Ömer Müslümanoğlu-, que aseguraron que los jefes militares españoles sabían que repatriaban cuerpos sin identificar pero que tenían prisa por llegar al funeral de Estado, que los dos médicos militares españoles pudieron ser condenados. Ambos forenses turcos, que participaron en las autopsias realizadas en Trabzon inmediatamente después del accidente, acudieron al juicio en España a petición de los familiares en un viaje que ellos mismos se pagaron de su bolsillo y empleando sus días libres en el trabajo, algo que los familiares de las víctimas les agradecieron profundamente.

En su declaración en el juicio, los dos expertos turcos aseguraron que habían dejado claro a los militares españoles que para la correcta identificación de 30 de los cuerpos era imprescindible realizar un test de ADN, pero «los militares responsables españoles, con el general Vicente Navarro al mando, insistían en llevarlos sin identificar porque dijeron que tenían que llegar al funeral que se iba a celebrar en España», y les prometieron que terminarían los trabajos de identificación en España.