Fuentes del ministerio de exteriores turco creen que el ejército sirio está al borde de la descomposición y temen que una ofensiva contra la ciudad de Alepo pueda desplazar a cientos de miles de refugiados hacia la frontera turca.
Turquía cree que la reciente ola de sangrientos ataques por parte de las fuerzas del ejército sirio contra la población civil es un signo preocupante que indica que el régimen de Damasco ha perdido el control de sus propios soldados y que su ejército se está desintegrando.
Esa es al menos la conclusión que reflejan fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía en unas declaraciones hechas de forma anónima al diario turco «Hürriyet», en las que expresarían la creciente preocupación de Ankara ante la escalada de violencia en un país con el que comparte 900 kilómetros de frontera.
«La desintegración del ejército (sirio) ha comenzado, el régimen de Al-Assad ha comenzado a perder el control (de sus fuerzas). Resulta desesperado atacar áreas residenciales densamente pobladas», explicaba la fuente ministerial, que habló bajo condición de anonimato debido a que los funcionarios turcos tienen prohibido por ley realizar declaraciones públicas.
Desde que el plan de paz del enviado especial para Siria Kofi Annan comenzara a aplicarse teóricamente a mediados de abril, la violencia lejos de disminuir ha ido en un continuo aumento con cada vez más y más sangrientos ataques contra la población civil y una oposición que parece haber adoptado definitivamente el camino de las armas para hacer frente a la represión de las fuerzas regulares y las milicias de Al-Assad.
Según fuentes del ministerio de exteriores turco citadas por Hürriyet, las atrocidades y matanzas cometidas contra civiles o el uso de helicópteros de combate en operaciones contra grandes áreas pobladas controladas por la oposición serían síntomas preocupantes de una escalada del conflicto, que responsables de la ONU ya reconocieron esta semana que podía calificarse ya claramente como una «guerra civil», después de que recientemente el propio Annan reconociera también de forma abierta que el plan de paz había fracasado.
Temor ante una situación humanitaria insostenible
Preocupa especialmente a Turquía el nuevo paso hacia una confrontación a gran escala que podría suponer las últimas operaciones militares de las fuerzas del régimen, que parecen estar dirigiéndose hacia la ciudad siria de Alepo, ubicada al norte del país no lejos de la frontera con Turquía, que con unos cuatro millones de habitantes es la segunda más importante de Siria después de la capital, Damasco.
En Ankara ya comienza a hablarse de la «línea roja» que podría suponer una incursión sobre Alepo, un término que ya utilizó el martes la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, que dijo que una operación en esa región podría suponer el límite tolerable para Turquía en términos de su seguridad y sus intereses nacionales.
«Este término de 'línea roja' no es nuestro», declaraba el miércoles un alto cargo del ministerio de exteriores turco al periódico Hürriyet. «Pero refleja la importancia que damos a estos acontecimientos específicos en Alepo», añadía la fuente, expresando la preocupación del gobierno turco por que una operación militar en un área densamente poblada y tan próxima a Turquía pueda suponer la afluencia no de miles como hasta ahora, sino de cientos de miles de refugiados sirios hacia territorio turco, una situación que sería política y humanitariamente insostenible para Ankara.
Según los últimos datos oficiales, el número de refugiados sirios que han cruzado la frontera turca se ha incrementado hasta más de 30.000 personas esta semana después de que unos 2.500 hayan huído hacia territorio turco entre el lunes y el miércoles. Preocupa también a las autoridades turcas el elevado número de refugiados que llegan heridos, lo que indicaría hasta qué punto la población civil está siendo objetivo de la violencia.
Turquía ha roto cualquier contacto oficial con el régimen de Damasco pero mantiene una actitud prudente ante los acontecimientos en ese país, acogiendo a los refugiados sirios que huyen hacia su frontera al tiempo que ha movilizado su diplomacia para intentar aumentar la presión internacional sobre el gobierno de Al-Assad.
Si bien la postura de Ankara es que cualquier intervención en Siria debe pasar por un consenso previo de toda la comunidad internacional bajo mandato de Naciones Unidas, el gobierno turco ya advirtió a finales del año pasado que una gran operación militar contra Alepo que pudiera conducir a una situación insostenible con una afluencia de decenas o cientos de miles de refugiados sirios hacia su territorio podría marcar el límite a partir del cual Turquía podría tomar medidas para garantizar su propia seguridad, incluyendo el establecimiento de corredores humanitarios o la creación de «zonas seguras» dentro de territorio sirio.
VOTE
EQUIPO EDITORIAL
.
Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
…
📣 Tu PUBLICIDAD en Hispanatolia
.
🤗 AYÚDANOS CON UN DONATIVO:
💗 Paypal





