Turquía descarta una crisis con Rusia por el conflicto en Crimea

Ankara cree que Ucrania debe mantener un equilibrio entre sus relaciones con la UE y con Rusia pero descarta un conflicto abierto con Moscú, aunque se muestra preocupada por la situación de los tártaros en Crimea.

Ankara ha puesto en marcha su diplomacia para evitar que las tensiones que se viven estos días en torno a la península de Crimea desemboquen en una crisis entre Rusia y Turquía, pese a que esta última se muestra preocupada por la situación de la minoría tártara, que mantiene fuertes vínculos étnicos y culturales con los turcos.

En declaraciones realizadas el lunes al diario turco Star, el ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu aseguró que su país no permitiría, como pretenden «algunas fuerzas», que el problema de Crimea se convierta en un conflicto entre Rusia y la comunidad tártara y, consecuentemente, entre Turquía y Rusia. «No dejaremos que esto ocurra. Crimea es en primer lugar y ante todo un problema para Ucrania, y por extensión para todo el mundo».

Miles de soldados rusos han tomado las principales vías de comunicación, aeropuertos, edificios y bases militares en Crimea, donde la población de origen ruso -que constituye aproximadamente el 60% del total- se siente más próxima a Moscú que a Kiev y apoya la escisión de Ucrania. Con Putin insistiendo en no reconocer a las nuevas autoridades ucranianas y asegurando que Yanukovich sigue siendo el legítimo presidente del país, la tensión no cesa de aumentar en la región y tanto la UE como Estados Unidos ya están barajando sanciones contra Rusia, que pese a todo no descarta intervenir en Ucrania para restaurar el «orden constitucional» tal y como ha pedido el propio Yanukovich.

Crimea se incorporó al territorio de la República Soviética de Ucrania en 1954, y tras la desintegración de la URSS a principios de los años 90 Rusia -heredera de la Unión Soviética- mantuvo merced a un acuerdo con Kiev su estratégica flota del Mar Negro en la base de Sebastopol, al sur de Crimea, región que conservó además un estatus especial como república autónoma dentro de Ucrania.

Pese a que la mayoría de la población es de origen ruso, hay una minoría ucraniana y un 12% de tártaros -que fueron cruelmente deportados a Crimea en los años 40 por Stalin, muriendo cientos de miles de ellos- que apoyan al gobierno de Kiev y su acercamiento a la Unión Europea. Los tártaros son un pueblo túrquico que profesa la fe musulmana, y muchos de ellos temen sufrir represalias y han comenzado a plantearse huir de Crimea.

Ucrania debe mantener un equilibrio entre el Este y el Oeste

Davutoğlu realizó una visita a Ucrania el pasado viernes y sábado para abordar la crisis en el país con las nuevas autoridades del país tras la destitución de Yanukovich; allí transmitió la posición de Turquía sobre el conflicto, que pasa por respetar la integridad territorial ucraniana y por encontrar una solución dialogada al contencioso sobre Crimea, descartando de este modo una confrontación directa con Moscú siguiendo la postura que parecen estar adoptando sus socios europeos y de la OTAN.

En declaraciones hechas el lunes, el canciller turco volvía a insistir en que convertir la crisis en Crimea en una confrontación entre Turquía y Rusia no ayudaría a solucionar el problema, algo de lo que aseguró son muy conscientes los tártaros de esa región. «Ellos (los tártaros) no caerán en esta trampa», recalcó Davutoğlu, para quien Ucrania debería al igual que Turquía «mantener un balance» entre el Este y el Oeste, conservando sus relaciones tanto con Rusia como con la UE. «Sería un gran error si (Ucrania) se aleja de Rusia mientras desarrolla sus vínculos con Europa«, insistió el ministro de exteriores turco.

Desde Kiev las cosas se ven obviamente de un modo distinto. El domingo la embajada ucraniana en Ankara emitía un comunicado pidiendo a Turquía que se uniera a los esfuerzos internacionales para detener la escalada de tensión con Rusia, y volvía a apelar a la cuestión tártara asegurando que esta minoría emparentada con los turcos afrontaba «un gran peligro» por la toma de poder de Moscú sobre Crimea.

El propio embajador ucraniano, Sergiy Korsunsky, pedía el lunes al gobierno turco que proporcionase «asistencia política, económica y, si fuera necesario, apoyo militar» a Ucrania, si bien es más que improbable que Ankara acceda a este último punto para evitar una confrontación directa con Rusia, que pasa por ser uno de sus principales socios comerciales y estratégicos.

En cualquier caso sí existe preocupación en Turquía por el destino de los 300.000 tártaros que viven en Crimea. El presidente turco Abdullah Gül citaba el lunes a Davutoğlu y al número dos del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, el vicesecretario Feridun Sinirlioğlu, después de que éste último hablase el domingo por teléfono con su homólogo ruso Grigory Karasin sobre la situación en Crimea y Ucrania.

Davutoğlu, que durante los últimos días ha mantenido intensos contactos telefónicos con las principales autoridades de la Unión Europea así como con Washington, verá por primera vez el miércoles a su homólogo ruso Sergei Lavrov en el marco de la reunión del Grupo de Apoyo del Líbano, y aunque el objetivo del encuentro es discutir la situación en Siria sin duda ambos aprovecharán para tratar lo que está pasando en Ucrania.

El lunes por la tarde el ministro turco se reunía en Turquía con una delegación de representantes de asociaciones tártaras, a los que también informó sobre la posición y las medidas que Ankara está tomando ante la situación en Crimea. Davutoğlu, que también se reunió con representantes de esta minoría durante su visita del fin de semana a Ucrania, volvió a insistirles en que Turquía no permanecería impasible ante el destino de los tártaros de Crimea, y anunció la creación de una oficina de crisis para esta cuestión.