El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu tuvo que mediar finalmente en la escalada de tensión entre su país y Siria, después del duro intercambio de declaraciones con Assad.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu tuvo que mediar finalmente en la escalada de tensión entre su país y Siria, después del duro intercambio de declaraciones que se produjo ayer entre el presidente sirio Bashar al Assad y el ministro de exteriores hebreo Avigdor Lieberman, que advirtió a Damasco que cualquier guerra con Israel causaría la derrota de Siria y el fin de la familia Assad.
Las declaraciones de Lieberman causaron gran escándalo y preocupación tanto dentro como fuera de Israel, lo que obligó a Netanyahu a reunirse con su ministro ayer por la tarde y llamarle al orden, asegurando el primer ministro israelí tras el encuentro que su país quiere iniciar cuanto antes conversaciones de paz con su vecino sirio que culminen en un acuerdo de paz. «Israel desea la paz e iniciar conversaciones incondicionales con Siria… pero seguirá reaccionando de forma asertiva y definitiva contra cualquier amenaza en su contra», dijo un portavoz del gobierno de Tel Aviv. La prensa israelí afirmó además que Netanyahu ha dado instrucciones a sus ministros de que eviten hacer declaraciones a la prensa sobre Siria.
El ministro de Defensa israelí Ehud Barak había advertido esta semana que la falta de avances en el proceso de paz con Siria podría llevar a una nueva guerra. Estas declaraciones fueron las que llevaron a Al Assad a afirmar que Israel tiene una «conducta que está llevando a la región a la guerra», palabras que fueron ratificadas por su ministro de exteriores durante una rueda de prensa con su homólogo español, Miguel Angel Moratinos, de visita en Damasco.
«Israel está sembrando las semillas de la guerra en la región. Yo les diría que dejen de desempeñar el rol de matones en Oriente Próximo. Si la guerra estalla, y esta posibilidad existe, la guerra será global, empiece en el sur del Líbano o en Siria», dijo el ministro de exteriores sirio, Walid al Moallem.
La respuesta del responsable de exteriores israelí fue igualmente contundente. «Al Assad debería saber que si ataca, no sólo perderá la guerra sino que ni él ni su familia seguirán en el poder. Este es el mensaje que debe ser entregado al dirigente sirio por parte de Israel», aseguró Lieberman, que además agregó que Siria «tiene que renunciar a su demanda de los Altos del Golán» y que aun así seguirá formando parte del llamado «eje del mal».
Críticas a Lieberman dentro de Israel
Pero si las declaraciones de Lieberman no han gustado nada en Damasco, es sobre todo en Israel donde le han llovido las mayores críticas. Algunos miembros de la Knesset (parlamento israelí) llegaron a pedir ayer su destitución fulminante. «Netanyahu debe frenar al instigador de guerras Lieberman», afirmó el diputado laborista Eitan Cabel. «No puede haber alguien en una posición tan sensible que carezca de entendimiento, alguien que no comprende la importancia de la paz con Siria y el riesgo de una guerra con ella», declaró Cabel.
El partido opositor liberal Kadima acusó al gobierno israelí de «jugar con fuego» y de especular con una «guerra abierta» con Siria. «En lugar de calmar la situación, Israel está avivando las llamas», declaró en un comunicado la formación liderada por la la ex ministra de Exteriores Tzipi Livni.
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Editado y revisado por:

✅ Pablo Gómez
Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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