víctimas del incendio del hotel en Bolu

Sentencia ejemplar tras el incendio del hotel en Turquía que mató a 78 personas

Un tribunal de la provincia turca de Bolu ha impuesto múltiples cadenas perpetuas sin posibilidad de revisión a 11 acusados, entre ellos el propietario del Hotel Grand Kartal, Halit Ergül, por su responsabilidad en el devastador incendio ocurrido a principios de año en la estación de esquí de Kartalkaya, que causó la muerte a 78 personas, la mitad de ellas niños.

Según informó la cadena pública TRT Haber, el fallo se ha emitido este 31 de octubre durante la tercera vista del proceso, tras escuchar a los acusados por la terrible tragedia ocurrida el 21 de enero, en la que el fuego arrasó el edificio de 12 plantas coincidiendo con las vacaciones escolares de invierno. Un total de 32 personas estaban siendo juzgadas —20 de ellas en prisión provisional—, incluyendo al propietario del establecimiento y varios cargos municipales. El incendio del hotel Gran Kartal provocó la muerte de 78 personas y dejó 137 heridos: casi la mitad de los fallecidos eran menores que se encontraban de vacaciones con sus familias.

Junto a Ergül, el tribunal de Bolu condenó a cadena perpetua a varios miembros del consejo de administración de la empresa propietaria del hotel —incluidas la esposa e hijas del empresario—, así como al vicealcalde de Bolu, Sedat Gülener, al jefe en funciones del departamento de bomberos, Kenan Coşkun, y a uno de los bomberos, İrfan Acar. La corte justificó la condena a la pena más severa que prevé el Código Penal Turco por el elevado número de niños fallecidos, dictando así cadenas perpetuas sin posibilidad de revisión por cada una de las víctimas menores, además de penas de cadena perpetua por el resto de fallecidos.

En total, los condenados recibieron 34 penas de prisión perpetua “agravada” por los menores fallecidos y 44 más por las demás víctimas, sin que se aplicaran reducciones de condena. El anuncio de la sentencia, muy esperada por las familias de las víctimas, fue recibido con aplausos en la sala. Ergül, propietario del hotel, había negado previamente toda responsabilidad, asegurando que toda la culpa recaía exclusivamente sobre su personal y desmintiendo que las alarmas contra incendios y otros sistemas de seguridad estuvieran inoperativos, pese a que numerosos testimonios de los supervivientes y peritajes demostraron lo contrario.

La tragedia, en la que huéspedes y trabajadores atrapados en los pisos superiores del hotel se vieron obligados a saltar por las ventanas o incluso descender con sábanas ante el avance de las llamas y el humo, conmocionó a Turquía y desató una fuerte presión política y social que exigía responsabilidades por la acumulación de negligencias, deficiencias en las medidas de seguridad contra incendios y falta de inspecciones: factores que, tal como denuncian los familiares de las víctimas, contribuyeron al elevado número de fallecidos.