Se confirma la muerte de una ciudadana turca entre las víctimas del atentado en Niza

Otro ciudadano turco permanece desaparecido y se teme por su vida. Pese a que el ataque fue reivindicado por el Daesh, paradójicamente más de un tercio de los fallecidos eran musulmanes.

Las autoridades turcas han confirmado que uno de los fallecidos en el brutal ataque perpetrado el pasado 14 de julio en la ciudad francesa de Niza, en la costa sur del país, es una ciudadana de ese país.

Según informaciones proporcionadas por el Consulado General de Turquía en Marsella, la mujer identificada como ciudadana turca responde al nombre Silan A., y habría viajado a Niza desde Alemania para pasar sus vacaciones. Hasta la fecha tanto Silan como otro ciudadano turco figuraban entre los desaparecidos tras el ataque, si bien se temía que pudieran encontrarse entre las víctimas.

El ataque perpetrado en la noche del 14 de julio durante el día de la fiesta nacional francesa dejó al menos 84 muertos y unos 200 heridos cuando un camión de 19 toneladas embistió a la multitud que acaba de contemplar los fuegos artificiales junto al paseo marítimo, antes de que el conductor fuera finalmente abatido por la policía. El fiscal francés François Molins anunció el lunes en conferencia de prensa que la investigación había permitido identificar hasta ahora a 71 de los fallecidos.

Pese a que el autoproclamado Estado Islámico (Daesh, en árabe) reivindicó poco después el ataque, las autoridades galas insisten en que hasta ahora no se ha podido demostrar que el autor de la masacre, un ciudadano francés de origen tunecino identificado como Mohamed Lahouaiej Bouhlel, tuviera vínculos con el grupo o hubiera realizado un juramento de fidelidad al mismo.

Si bien en las semanas previas Lahouaiej había mostrado signos evidentes de radicalización que habían sorprendido a familiares y amigos, la investigación apunta más bien a un individuo con sus facultades perturbadas (anteriormente había recibido tratamiento psiquiátrico) que el Daesh habría utilizado para sus fines; de hecho sus vecinos y amigos afirman que hasta sólo unos días antes del ataque el hombre, descrito como especialmente violento, “comía cerdo, bebía alcohol, consumía drogas y llevaba una vida sexual desenfrenada”.

Paradójicamente, la identificación progresiva de las víctimas del atentado ha permitido saber que más de un tercio de los muertos en Niza eran musulmanes (30 de 84, según la prensa francesa), y que 20 de ellos eran también tunecinos como el propio Lahouaiej. Una decena de ellos vivían además en su mismo barrio, la Madeleine, situado al norte de la ciudad.