El suceso se produjo el pasado mes de mayo, cuando la empleada produjo quemaduras de primer grado a un niño diciendo que estaba molestando a los clientes. La mujer fue despedida al día siguiente por McDonald’s.
La fiscalía de Estambul ha solicitado hasta un año y medio de prisión para la empleada de un local de la franquicia McDonald’s del exclusivo barrio de Nişantaşı que el pasado 9 de mayo arrojó agua hirviendo sobre un niño de 7 años, causándole quemaduras de primer grado.
La acusada, Mutlu Haceroğlu, se enfrenta a un posible juicio por el incidente, en el que arrojó agua hirviendo sobre Polat Kara alegando que estaba molestando a los clientes del establecimiento, según su testimonio.
“Dos o tres niños vinieron al restaurante y comenzaron a molestar a los clientes. Quería asustarlos con un vaso de agua caliente. Pero la arrojé sobre ellos accidentalmente”, dijo Haceroğlu, que fue puesta en libertad con cargos. Un video grabado por una cámara de seguridad del propio local parece no obstante desmentir la versión de que el suceso se produjera de forma “accidental”, y muestran a Haceroğlu entrando despreocupadamente de nuevo en el establecimiento.
Fue un testigo, Atakan Yusuf, quien observó la escena y llamó la atención a la empleada, dando parte a la policía; otras personas intervinieron posteriormente y llamaron a una ambulancia para el niño, que lloraba pero no quiso contar lo que le había pasado. Ya en el hospital, fue diagnosticado con quemaduras de primer grado en su espalda y cuello. Aunque inicialmente se pensó que el niño era de origen sirio, más tarde se confirmó que era de nacionalidad turca.
En un comunicado emitido al día siguiente, el restaurante de McDonald’s dijo haber abierto una investigación y anunció que la empleada había sido despedida. El suceso causó una gran indignación social y un enorme revuelo en las redes sociales de Turquía.
El fiscal asignado al caso considera que el agua hirviendo utilizada por la empleada del local debería ser considerada como un arma, por lo que demanda entre seis meses y un año y medio de cárcel para la acusada por el cargo de “daños deliberados con un arma”. No obstante si Haceroğlu no tiene antecedentes penales, podría eludir la prisión.
La madre del niño, İpek Kara, que reside en una humilde vivienda del distrito de Şişli con sus seis hijos, relató a los medios que Polat fue al establecimiento a comprar una botella de agua pero afirma que no planea presentar una demanda contra la empleada: “Parece que ha sido despedida. No sé si le quemó o no de forma deliberada”.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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