Öcalan pide a Ankara negociaciones de paz »importantes y profundas» con el PKK

El líder del PKK afirmó por medio de un comunicado desde prisión leído por diputados del BDP que no había habido progresos y persisten «problemas descomunales».

El líder histórico del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado una organización terrorista en Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, pidió el lunes la puesta en marcha de negociaciones «importantes y profundas» con el gobierno turco para poner fin a la lucha armada del grupo, que en casi tres décadas ha dejado cerca de 40.000 muertos en el país.

En lo que se consideran sus primeras declaraciones tras las reformas anunciadas el pasado 30 de septiembre por el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan y que incluyeron varios cambios legislativos destinados a la minoría kurda, Öcalan dijo por medio de un comunicado leído por representantes del partido nacionalista kurdo BDP que acudieron a verle en prisión que el proceso de paz iniciado a finales de 2012 se encuentra en un momento delicado, y aunque reconoció que las tensiones sociales se habían aliviado subrayó que no había habido progresos mientras que persistían «problemas descomunales».

«He presentado mis propuestas al Estado tanto por escrito como verbalmente. Estoy esperando la respuesta del Estado para negociaciones importantes y profundas. Debido a lo delicado del proceso, las negociaciones en profundidad deberían ser puestas en práctica sin demora», escribió el líder del PKK en el comunicado, leído por varios diputados del BDP ante los periodistas.

«Al igual que no se ha establecido ninguna base legal durante el año (que han durado las negociaciones), tampoco ha habido ningún rechazo ni ningún progreso… Pese a que mantengo mi esperanza en el proceso, repito una vez más mi llamamiento histórico para que esta esperanza no se convierta en una desilusión», añadió Öcalan.

La diputada Pervin Buldan y el diputado İdris Baluken, ambos del BDP, visitaron el lunes al líder de la organización terrorista en la isla-prisión de İmralı, donde Öcalan cumple desde 1999 una condena a cadena perpetua, en lo que ha supusto la 11ª visita de parlamentarios de la formación nacionalista kurda desde el inicio de las negociaciones de paz.

Los líderes militares del PKK en las montañas del norte de Irak, donde el grupo armado tiene sus principales bases -desde las que realiza incursiones en territorio turco-, anunciaron en agosto el cese del proceso de retirada de sus militantes en Turquía anunciado meses atrás por Öcalan, advirtiendo con la vuelta a las armas si el gobierno no emprendía reformas inmediatas.

Las medidas anunciadas recientemente por Erdoğan han sido calificadas de insuficientes tanto por el BDP como desde las filas del PKK, que la semana pasada afirmó estar considerando retomar la vía de la violencia para lograr sus objetivos culpando a Ankara de no cumplir sus promesas. El ejecutivo de Erdoğan acusa por su parte a la organización armada de seguir practicando acciones violentas e intimidatorias en el sureste del país y de haber retirado en estos meses a sólo entre un 10 y un 15% de sus militantes armados, muchos de los cuales simplemente se han reagrupado en otras zonas de la región.