Obama evita usar la palabra »genocidio» en su discurso a los armenios

El presidente estadounidense Barack Obama no quiso emplear la palabra «genocidio» para referirse a la muerte de miles de armenios durante los años finales del Imperio Otomano.

El presidente estadounidense Barack Obama no quiso emplear la palabra «genocidio» para referirse a la muerte de miles de armenios durante los años finales del Imperio Otomano con motivo de su conmemoración oficial el 24 de abril; pero su discurso fue criticado tanto por la comunidad armenia como por Turquía, que considera que sus palabras ignoran por completo el sufrimiento y la limpieza étnica a la que estuvieron sometidos también los turcos.

En su tradicional comunicado con motivo del 24 de abril, fecha en la que se conmemora oficialmente el llamado «genocidio armenio» según el cual un millón y medio de armenios murieron en 1915 en una matanza deliberada organizada por el moribundo Imperio Otomano, Barack Obama lamentó lo que consideró como una «horrorífica matanza» pero una vez más no quiso emplear la palabra «genocidio», como reivindican tanto Armenia como la Diáspora.

Obama no obstante se refirió a los hechos como «una de las peores atrocidades cometidas en el siglo XX», aunque por tercer año consecutivo desde su mandato sin calificarlo como «genocidio», lo que le ha generado numerosas críticas entre la comunidad armenia dentro y fuera de Estados Unidos, que insisten en reivindicar la muerte de armenios en 1915 como el primer genocidio deliberado de la Historia.

Siendo candidato a la presidencia, Obama aseguró a la comunidad armenia en Estados Unidos que tras su llegada a la Casa Blanca reconocería el «genocidio» oficialmente. Pero tras su elección su postura cambió, y la secretaria de Estado Hillary Clinton ha insistido varias veces en que trasladar un debate histórico al ámbito político sólo perjudicaría los esfuerzos de reconciliación puestos en marcha entre Turquía y Armenia.

Muchos asesores de Obama temen además un deterioro de las relaciones entre Washington y Ankara por esta cuestión, muy sensible para el gobierno turco, que considera que los hechos ocurridos entre 1915 y 1917 escapan a la definición de «genocidio» y son el producto de una época convulsa -en plena Gran Guerra y con un Imperio Otomano en bancarrota y moribundo- en la que también miles de turcos fueron masacrados y deportados por igual sin obtener un esfuerzo similar de reconocimiento.

Turquía critica además la insistencia de Armenia y de la Diáspora en llevar la cuestión al debate político en los parlamentos  a través de resoluciones basadas en pruebas parciales, mientras que los armenios rechazan cualquier propuesta de investigar la cuestión desde un punto de vista puramente histórico y científico por parte de una comisión de expertos internacional e imparcial.

En un comunicado hecho público el fin de semana con motivo de la conmemoración del genocidio armenio, el presidente de la Coalición Turca de América (TCA), Lincoln McCurdy, criticó lo que consideró una «glorificación» por parte del discurso de Obama de la muerte de miles de armenios, ignorando mientras tanto el sufrimiento experimentado igual por el pueblo turco en ese tiempo. Según McCurdy, al menos cinco millones de turcos y musulmanes fueron masacrados entre finales del siglo XIX y principios del XX en los Balcanes, el Cáucaso y Anatolia Oriental, y unos cinco millones y  medio fueron expulsados de sus hogares y deportados a Anatolia.

«Los hechos históricos no pueden ser entendidos mientras exista una opinión sesgada, intolerante y racista hacia los turcos», subrayó McCurdy, para quien sólo mediante el reconocimiento de ambos hechos por igual será posible una reconciliación real y duradera entre turcos y armenios.