Obama anuncia la retirada de las tropas de Afganistán

El presidente Barack Obama anunció en la noche del miércoles al jueves el inicio de la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, una decisión largo tiempo esperada.

El presidente Barack Obama anunció en la noche del miércoles al jueves el inicio de la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, una decisión largo tiempo esperada pero que algunos analistas temen que sea precipitada en un momento en el que el gobierno afgano parece demasiado débil para asumir el control.

Barack Obama anunció públicamente en horario de máxima audiencia televisiva en Estados Unidos la retirada gradual de las tropas norteamericanas de Afganistán, diez años después del inicio de la invasión. La retirada será no obstante gradual, algo más rápida que lo que había propuesto el Pentágono pero dejando en el país fuerzas suficientes para seguir combatiendo a los talibanes por lo menos otro año más.

10.000 soldados, esa es la cifra. Diez mil saldrán de Afganistán hasta finales de año, y 23.000 más antes del otoño de 2012. Será, dentro de poco más de un año, la salida de las últimas tropas de refuerzo; a  partir de ahí comenzará un proceso de transmisión del mando del gobierno y las fuerzas armadas a las autoridades afganas, mientras los restantes 70.000 soldados norteamericanos -el grupo de las tropas extranjeras en Afganistán- irán saliendo gradualmente. A partir de 2014, el gobierno de Kabul será el único responsable de la seguridad en el país y de la lucha contra Al-Qaeda, aunque Estados Unidos podrá mantener a algunas unidades especiales de lucha antiterrorista sobre el terreno.

El anuncio de Obama marca el comienzo del fin de la guerra más larga de la historia de Estados Unidos, un conflicto que empezó como respuesta a los ataques del 11-S y al que ahora parece querer imponérsele un «final forzado» ante el hastío de la opinión pública occidental y en especial la norteamericana, que ve como en medio de una grave recesión económica se emplea buena parte del presupuesto en mantener unas tropas cuyo cometido queda aún menos claro tras la muerte de Bin Laden, mientras en Afganistán el corrupto gobierno del presidente Karzai no parece capaz de poner fin al caos y la violencia incluso con el apoyo de las potencias de Occidente.

Obama explicó en su discurso televisado a la nación que la retirada se produce «desde una posición de fuerza» y después de haber debilitado a Al-Qaeda, si bien admitió que «no vamos a pretender hacer de Afganistán un país perfecto» y reconoció que tras una década de guerra contra el terrorismo «ahora es el momento de invertir en EE.UU. y de reconstruir nuestra infraestructura».

El inquilino de la Casa Blanca dejó también caer algunos mensajes importantes, como que «no queremos construir un imperio» o que «no somos más fuertes por tener tropas en el extranjero, sino por mantener nuestros valores democráticos y de respeto a los derechos humanos», lo que supone una ruptura total no sólo con el discurso con el que Bush inició tras el 11-S la llamada «guerra contra el terrorismo», sino con prácticamente las últimas décadas de la política exterior estadounidense.

El presidente estadounidense anunció además que su gobierno intentará resolver el conflicto civil afgano mediante negociaciones políticas, aunque quiso dejar clara su posición y sus condiciones para esa negociación: «tienen que ser conducidas por el gobierno afgano, y los que participen en ellas tienen que romper con Al-Qaeda, abandonar la violencia y respetar la constitución afgana».