Breivik se declara inocente y dice que volvería a cometer la matanza

El autor de la masacre de Oslo negó que las 77 víctimas que causó fueran inocentes y se vanaglorió de su acción, que calificó como «el ataque más espectacular desde la II Guerra Mundial».

El extremista noruego islamófobo Anders Behring Breivik, autor de la masacre de Oslo en julio del año pasado que causó la muerte a 77 personas, se defendió en el juicio contra él que se inició el lunes vanagloriándose de su acción y asegurando que lo ocurrido fue un acto en defensa propia de «los noruegos puros».

El autor confeso de la matanza compareció el lunes ante el tribunal durante el inicio del proceso, donde nuevamente volvió a reconocer los hechos pero insistió en no mostrar ningún síntoma de arrepentimiento. «Reconozco los hechos, pero no la culpabilidad. Actué en defensa propia», afirmó Breivik tras preguntarle el juez cómo se declaraba una vez leía la acusación, que se prolongó una hora.

Breivik leyó el martes ante el tribunal un comunicado escrito por él mismo en el que afirmó hablar como comandante de un supuesto movimiento de resistencia noruego y europeo «anticomunista» y contrario al Islam, al que llamó los «Caballeros Templarios», si bien la fiscalía afirma que tal grupo no existe y es sólo una invención.

El autor de la peor masacre que ha vivido Noruega desde la invasión nazi durante la II Guerra Mundial, que apareció visiblemente más gordo y enarboló un puño en alto ante el tribunal, arremetió contra los gobiernos de Noruega y Europa por -según él- permitir la inmigración y el «multiculturalismo», un término que Breivik empleó varias veces y que parece molestarle especialmente.

Vanagloriándose de su acción, el asesino defendió en la lectura de su defensa las 77 muertes que causó calificándolas como «el ataque más sofisticado y espectacular desde la II Guerra Mundial», al tiempo que lejos de mostrarse arrepentido aseguró que volvería a cometer la matanza. «Sí, lo haría de nuevo… Los ataques del 22 de julio fueron un acto preventivo en defensa de los noruegos puros. Actué en una situación de emergencia en nombre de mi pueblo, mi cultura y mi país, y por eso pido la absolución», dijo ante el tribunal.

Argumentando en contra de cada uno de los calificativos y titulares que ha merecido su acción o él mismo, afirmó no ser un malvado, un término que sí empleó por contra para referirse nuevamente a los «multiculturalistas», y rechazó que las 77 víctimas que causó en la masacre fueran «inocentes», un término que no dudó por contra en aplicarse a sí mismo.

«Los jóvenes del Partido Laborista son ingenuos y adoctrinados, no son niños inocentes sino militantes políticos», dijo refiriéndose a 69 de sus 77 víctimas, a las que mató a sangre fría en el campamento de verano que celebraba ese partido en la isla de Utoya. «Lo único que debería sorprender a Noruega y a Europa es por qué un acto así no ha ocurrido antes», concluyó.