Mueren una madre y sus tres hijos en Estambul por inhalar monóxido de carbono

Las muertes por envenenamiento con monóxido de carbono o «muerte dulce», debido a que las víctimas se quedan dormidas sin percatarse del peligro, son relativamente frecuentes durante los meses de invierno en Turquía.

La tragedia se cebó en Estambul con una madre y sus tres hijos después de que todos ellos fallecieran en su vivienda, ubicada en el distrito europeo de Gaziosmanpaşa, a causa de una intoxicación por monóxido de carbono.

El incidente se produjo en la noche del domingo cuando Hediye Üzümcü, de 35 años de edad, acostaba a sus tres hijos –Baran de 9 años, Rojhad de 6 y Zeynep de 4- junto a una estufa de gas en su piso. Su padre, Salih Üzümcü, se encontraba fuera del domicilio en el momento en que todo sucedió pero regresó a la casa antes de lo previsto preocupado de que nadie respondiera a sus llamadas de teléfono; para cuando Salih llegó hasta la vivienda, los cuatro ya se encontraban inconscientes.

Trasladados en ambulancia hasta un hospital, los médicos no pudieron sino confirmar su fallecimiento por inhalación de monóxido de carbono, probablemente a causa de un problema con la estufa de gas con la que se calentaban. Según informó a los medios la compañía de distribución de gas de Estambul İGDAŞ, durante las primeras investigaciones por parte de la policía en el domicilio donde se produjo la tragedia fueron detectados en el aire rastros de gas natural y monóxido de carbono.

Por otro lado la prensa turca informaba de otro accidente similar ocurrido en la provincia de Antalya, al sur del país, cuando un matrimonio de 62 años de edad y su hijo morían tras inhalar monóxido de carbono en el distrito de Aksu, mientras trataban de calentar su vivienda con una estufa de carbón.

La muerte por envenenamiento con monóxido de carbono es llamada también «muerte dulce«, debido a que las víctimas van perdiendo el conocimiento y sufren una parálisis progresiva de los órganos sin percibirse del peligro ni experimentar sensación de ahogo, ya que el gas es además incoloro e inodoro y se mezcla directamente con la sangre al ser inhalado.

Los fallecimientos por inhalación de monóxido de carbono debido al mal estado de muchas instalaciones de gas o al uso de estufas de combustible son relativamente frecuentes durante los meses de invierno en Turquía, donde en algunas regiones -especialmente del interior de Anatolia- se producen copiosas nevadas y las temperaturas caen incluso por debajo de los 20 ºC bajo cero.