Mubarak delega poder, pero no se va

El presidente egipcio Hosni Mubarak sorprendió al anunciar un traspaso de poderes a su vicepresidente, despertando la ira de los manifestantes en la plaza Tahrir.

El presidente egipcio Hosni Mubarak sorprendió el jueves por la noche con una declaración televisada en la que anunciaba un traspaso de poderes a su vicepresidente, despertando la ira de los manifestantes en la plaza Tahrir que esperaban el anuncio de su dimisión.

Mubarak compareció la noche de ayer en la televisión y dijo en un discurso a la nación que transferirá sus poderes a su recién nombrado vicepresidente, Omar Suleiman, para demostrar que las demandas de los manifestantes van a ser cumplidas pero mediante una transición pacífica.

El discurso de Mubarak desató sin embargo la ira de los egipcios, decepcionando a todos los que esperaban que anunciara su completa renuncia tras dos semanas de protestas. Varias fuentes diplomáticas habían apuntado de hecho como algo «muy probable» que el octogenario presidente proclamara anoche su renuncia, e incluso el general Hassan Roweny se había dirigido a los concentrados en la plaza Tahrir para decirles que todas sus demandas iban a cumplirse y que habría un cambio de régimen.

«¡Vete!, ¡Vete!», gritaron miles de personas que se habían congregado en la emblemática plaza de El Cairo creyendo que el discurso de Mubarak sería el momento en el que verían cumplidas sus demandas. El ex general de 82 años apareció ante las cámaras sin embargo presentándose como un patriota que va a supervisar una transición ordenada hasta las elecciones presidenciales previstas en septiembre, alabando a los jóvenes -los mismos que han muerto a manos de su policía- y ofreciéndoles cambios constitucionales y un papel mayor para Suleimán.

«No parece entender la magnitud de lo que está ocurriendo en Egipto. A estas alturas, no creo que baste», declaró a la prensa Alanud al Sharek, del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos. Otro analista, Mohamed El Erian, de Pacific Investment Management, dijo: «Dada la extrema decepción con el discurso en Egipto, el país ha entrado esta noche en un periodo fatídico de tensión y peligro extremos, que sólo pueden ser resueltos con un cambio creíble de régimen que la mayoría de los egipcios se puedan creer».

El vicepresidente Suleiman, de 74 años y un antiguo jefe de los servicios secretos, habló poco después en otro discurso en el que dijo que haría todo lo posible para que haya un traspaso pacífico de poder y a través del diálogo. Sin embargo, Suleiman no es muy popular entre los egipcios, que están tratando de romper totalmente con un sistema dominado por el ejército y que ha dominado el país desde hace seis décadas.

Mientras tanto el líder opositor egipcio Mohamed ElBaradei, una de las caras más visibles de las protestas contra el régimen de Hosni Mubarak, advirtió en la red Twitter tras conocer el discurso del presidente egipcio que «Egipto explotará», al tiempo que dijo que las fuerzas armadas «deben salvar al país ahora».