Más de 7.000 refugiados sirios llegan a Turquía, que revisa sus relaciones con Damasco

Fuentes del Ministerio de Exteriores de Turquía confirmaron que el gobierno de Ankara ha comenzado una importante reevaluación de sus relaciones con el régimen de Assad.

Fuentes del Ministerio de Exteriores de Turquía confirmaron que el gobierno de Ankara ha comenzado una importante reevaluación de sus relaciones con el régimen de Assad, tras la creciente represión en Siria que ha llevado ya a más de 7,000 refugiados sirios a huir a Turquía mientras al menos 15,000 esperan al otro lado de la frontera turca.

Tan sólo un día despues del fin de las elecciones generales en Turquía, el gobierno turco inició el lunes una seria reconsideración de sus relaciones con su vecina Siria, con quien había estrechado numerosos lazos políticos y económicos en los últimos años tras décadas de tensiones. El Ministerio de Exteriores turco mantuvo el lunes una reunión de coordinación para estudiar su nueva posición tras los últimos acontecimientos en Siria. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, ya había dicho días atrás que Turquía hablaría con el régimen sirio «de forma muy diferente» una vez finalizadas las elecciones generales del domingo 12 de junio.

Según declararon fuentes ministeriales, Turquía mantendrá las relaciones con Siria y continuará presionando para que cese la violenta represión y se emprendan reformas democráticas urgentes. Sin embargo, la posición de Ankara va a estar determinada por la actitud que tome el régimen del presidente Bashar Al-Assad, contra quien el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estudia una resolución de condena que Turquía ya ha dicho que apoyará.

Por su parte el gobierno de Damasco ha comenzado a mostrar ya señales de disgusto con la posición turca. A las protestas de seguidores de Assad en las misiones diplomáticas que Turquía posee en ciudades sirias como Damasco o Aleppo, se suman varios artículos críticos en la prensa siria leal al régimen, especialmente contra el primer ministro turco, quien en repetidas ocasiones ha criticado a Assad y en los últimos días ha elevado el tono de sus acusaciones contra el régimen por su brutal represión de las manifestaciones.

El último acontecimiento en esta escalada de tensiones es la manifestación que unos 2.000 seguidores del presidente sirio protagonizaron el domingo frente a la embajada de Turquía en Damasco, donde algunos de los manifestantes intentaron trepar por los muros de la embajada para sustituir la bandera turca por la siria. Sólo la intervención del personal de seguridad de la embajada y posteriormente de la policía siria evitó que lograran su objetivo y que se produjeran altercados mayores.

Además en una reciente entrevista publicada en un influyente periódico sirio leal al régimen de Assad, un destacado funcionario del gobierno acusaba a Occidente de fomentar las protestas y de estar detrás de una conspiración que pretendería poner la región bajo el control de Turquía. «Occidente quiere poner la región bajo control turco, como en los días del Imperio Otomano», decía. Declaraciones como esta parecen ser una muestra evidente del nivel de distanciamiento al que han llegado Turquía y Siria pese a las buenas relaciones que disfrutaban hasta hace relativamente poco.