Manifestantes entran a la fuerza en el parlamento grecochipriota

Los manifestantes protestaban contra una presunta estafa perpetrada por varios bancos de país, que han tenido que ser rescatados con fondos públicos del gobierno por sus problemas de liquidez.

 

Un grupo de manifestantes que protestaba frente a la sede del parlamento grecochipriota en la capital del país, Nicosia, irrumpió el martes en el interior del edificio tras superar el cordón policial, según informaron fuentes policiales de Chipre.

Los manifestantes se habían concentrado durante una reunión de una comisión parlamentaria encargada de analizar la situación del sistema bancario para protestar por lo que consideraban una actuación abusiva de los bancos grecochipriotas, que aseguran les habrían vendido diversos productos de forma fraudulenta para conseguir fondos a toda costa ante la grave crisis de liquidez que atravesaban las principales entidades bancarias del país, que ha obligado al ejecutivo de Nicosia a intervenir para rescatar varias de ellas y a pedir ayuda financiera a la UE.

El ministro de Finanzas grecochipriota Vassos Shiarly advirtió la semana pasada que su gobierno tenía recursos para financiarse y pagar las cuentas públicas hasta enero, dando así un aviso a las autoridades comunitarias para que agilicen un acuerdo sobre un rescate de la UE que Nicosia intentó evitar a toda costa pero al que ha tenido que acabar cediendo.

La economía de Chipre, cuya mitad sur entró en la UE en 2004 y adoptó el euro el 1 de enero de 2008, tiene una alta dependencia de su vecina Grecia, su principal socio comercial. Sin embargo la recesión económica en Europa y el colapso de la economía griega han pasado factura en el sur de la dividida isla mediterránea, donde el desempleo ha alcanzado niveles récord y la economía se mantiene en crecimiento negativo.

La agencia de calificación crediticia Fitch anunció en junio una rebaja de la nota de la deuda soberana grecochipriota al nivel de «bono basura» ante la elevada necesidad de recapitalización de sus bancos, muy expuestos a los activos en «deuda tóxica» (deuda con muy poca probabilidad de ser cobrada) en Grecia y que han tenido que ser salvados de la quiebra con fondos públicos.