Los jefes del ejército abandonan al presidente de Yemen

El presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, parecía el lunes acorralado después de que varios generales de alto rango de su ejército y los líderes de importantes tribus de Yemen le diesen la espalda.

El presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, parecía el lunes acorralado después de que varios generales de alto rango de su ejército y los líderes de importantes tribus de Yemen le diesen la espalda y mostrasen su apoyo a los manifestantes, después de que el pasado viernes 52 personas murieran por disparos de francotiradores.

Ayer lunes el conocido general Ali Mohsen, un importante asesor de Saleh, anunciaba públicamente en televisión su renuncia y su apoyo a las manifestaciones que piden la marcha del presidente. Además el jefe tribal más importante de Yemen, el jeque Sadek al Ahmar, también se unía ayer a las voces que piden la renuncia del presidente yemení. «Anuncio en nombre de todos los miembros de mi tribu que me uno a la revolución», declaró Ahmar.

Varias decenas de oficiales también anunciaron ayer que se pasaban a la revuelta ante la multitud que se concentraba en la plaza de la Universidad, desafiando la prohibición de manifestarse decreatada por Saleh. Tanques del ejército se desplegaron en torno al palacio presidencial así como en otros lugares estratégicos de la capital, incluidos el banco central y el ministerio de Defensa.

El presidente, que ha permanecido en el poder desde 1978 pero que cuenta con el apoyo de los países occidentales por su supuesta lucha contra Al Qaeda, parece cada vez más acorralado tras las últimas deserciones en su gobierno. Francia se convirtió ayer en la primera potencia occidental en pedir públicamente la renuncia de Saleh, que lleva 32 años en el poder.

Sin embargo el presidente yemení aseguró ayer que pese a las protestas la mayoría del pueblo está con él y que ha pedido al ministro de exteriores de Arabia Saudí, Saud al Faisal, que medie en la crisis. El ministro de Defensa, Mohamad Naser Ali, dijo que el ejército aún apoyaba a Saleh pese a las deserciones y renuncias de varios generales y oficiales que se pasaron al lado de los manifestantes que piden la renuncia del presidente, un movimiento que parece haberse precipitado por la decisión del líder yemení de recurrir a la violencia para reprimir las continuas protestas.

El pasado viernes varios francotiradores mataron en la capital, Saná, a 52 manifestantes que protestaban contra el gobierno, un acto en el que Saleh aseguró no haber tomado parte y que le ha llevado a declarar el estado de emergencia durante 30 días. El terrible suceso generó una amplia condena entre la comunidad internacional, incluyendo el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, que recordó al gobierno yemení que «tiene la obligación de proteger a los civiles».