Los inspectores ordenan detener todas las operaciones en la mina de Soma

Los equipos de la Junta de Inspección Laboral que investigan el accidente minero en Turquía ordenaron a última hora del sábado detener todos los trabajos en el interior de la mina, después de que se recuperaran los últimos cuerpos.

Los inspectores de trabajo designados por el gobierno turco para investigar la mina del distrito de Soma -en la provincia de Manisa- donde han muerto más de 300 mineros tras un incendio producido el pasado martes, ordenaron a última hora del sábado detener todas las operaciones en el interior de la explotación, según informaron medios de comunicación turcos.

De acuerdo a las informaciones, la decisión de detener cualquier trabajo bajo la superficie fue tomada después de que miembros de la Junta de Inspección Laboral de Turquía procedieran a inspeccionar las instalaciones de la mina y comprobaran que el fuego iniciado tras la explosión que desató el accidente aún continúa activo en varias galerías, tal y como el propio ministro de energía turco Taner Yıldız había confirmado horas antes.

El equipo de inspectores entró en el interior de la mina el sábado para volver a inspeccionar el sistema de ventilación de la explotación, después de que por la mañana se recuperaran los cuerpos sin vida de los últimos mineros que permanecían bajo tierra, y que han elevado a 301 el número final de fallecidos por la que es ya el peor accidente minero de la historia de la República Turca. Otros 485 mineros pudieron escapar por su propio pie o fueron rescatados en las horas siguientes al accidente.

Por otro lado otro equipo de inspectores está llevando a cabo también una investigación sobre las horas de trabajo y el sistema de pago de los trabajadores. También se está examinando el funcionamiento del sistema de aire acondicionado y de detección de gases en el interior de la explotación, según informó la prensa turca.

La compañía privada propietaria de la mina ha defendido su gestión asegurando que en los últimos cinco años la mina había superado 11 inspecciones y que era un ejemplo de fiabilidad y seguridad, calificando el accidente como algo inexplicable.

Según afirman el monóxido de carbono -que causó la mayoría de las muertes- inundó todas las galerías en sólo cinco minutos, lo que unido a que el accidente se produjo en pleno cambio de turno -cuando casi 800 trabajadores se juntaban en el interior de la mina- provocó una catástrofe pese a que, según la empresa, existían más de medio centenar de detectores de gas distribuidos por todos los túneles y todos los mineros contaban con máscaras.