Los combates se reanudan en Siria y hacen fracasar el alto al fuego

La frágil tregua propuesta por el enviado de la ONU para la región, Lakhdar Brahimi, con motivo de la Fiesta del Sacrificio, parecía fracasada a última hora del viernes.

 

Los enfrentamientos entre rebeldes sirios y tropas leales al presidente Bashar al-Assad se reanudaron el viernes apenas unas horas después del inicio teórico de la tregua con motivo de la festividad musulmana del Eid al-Adha o «Fiesta del Sacrificio», echando por tierra las esperanzas del mediador para la región, Lakhdar Brahimi.

Fuertes enfrentamientos se iniciaron el viernes en torno a una base militar próxima a la ciudad de Maaret al-Numan, al norte del país, mientras ambos bandos se acusaban de violaciones del alto al fuego y de aprovechar la tregua para tomar posiciones.

Fuentes del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), un organismo con sede en Londres y con fuentes en la zona, aseguraron que eran las 10:30 de la mañana del viernes (9:30 CET) cuando se iniciaron las primeras hostilidades en torno a la base militar de Wadi Deif, que el ejército sirio respondió bombardeando una aldea próxima.

La misma fuente indicó que los combates podrían haberse iniciado por parte del grupo islamista Al-Nusra, uno de los muchos que conforman las fuerzas rebeldes y que ya habían anunciado que no acatarían el alto al fuego.

Poco después un coche bomba explotaba cerca de una zona de juegos infantiles al sur de Damasco, matando al menos a cinco personas e hiriendo a más de una treintena en un barrio de mayoría sunní. La explosión, que no fue reivindicada por ningún grupo, causó serios daños a la estructura de varios edificios en la zona. El OSDH informó además de otro atentado con coche bomba ocurrido en Deraa, al sur del país, en el que habrían resultado heridos una docena de soldados.

El régimen sirio había declarado que acataría el alto al fuego de cuatro días de duración propuesto por el enviado especial para Siria de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi, que pretendía sentar un primer precedente que pudiera desembocar en un cese de la violencia definitivo en este conflicto que se inició hace 19 meses como unas revueltas populares pidiendo reformas democráticas y la dimisión de Assad, y que se ha convertido en una guerra civil con más de 32.000 víctimas mortales que amenaza con extenderse por toda la región.

La iniciativa, que había recibido el apoyo incluso de países aliados del régimen de Damasco como Rusia o Irán, parecía sin embargo muerta a última hora del viernes apenas unas horas después de su teórico inicio. Pese a todo el OSDH destacaba que la cifra de fallecidos por la violencia en todo el país ascendía a medio centenar, un número significativamente menor que en otras jornadas.