Las protestas en Túnez se extienden también a Argelia

Cientos de jóvenes se enfrentaron el jueves a las fuerzas del orden en las principales ciudades de Argelia protestando por la subida generalizada de precios de los alimentos y el desempleo crónico.

Cientos de jóvenes se enfrentaron el jueves a las fuerzas del orden en las principales ciudades de Argelia protestando por la subida generalizada de precios de los alimentos y el desempleo crónico que sufre el país magrebí, en lo que parece ser una continuación de las revueltas populares iniciadas hace tres semanas en la vecina Túnez.

La policía antidisturbios empleó el miércoles por la noche gases lacrimógenos para dispersar a los jóvenes en el barrio de Bab el Oued, en la capital Argel. Según testigos presenciales, varios establecimientos resultaron incendiados durante los disturbios, que también se produjeron en otras ciudades importantes como Orán o Blida. El diario argelino «Al Watan» aseguró que las protestas se extendieron también a otras localidades como Dejlfa o Ouargla, así como «a otras regiones del país».

El gobierno argelino ha acusado de la subida de los precios a los comerciantes, de quienes dice han buscado así ampliar sus márgenes de beneficio de manera «exagerada». El coste de la harina y del aceite se ha duplicado en los últimos meses hasta alcanzar precios récord, mientras que el kilogramo de azucar, que hace pocos meses apenas costaba 70 dinares (aproximadamente 70 céntimos de euro) alcanza y alos 150 dinares (1,5 euros).

Todo ello ha desatado una ola de descontento social y contestación contra el régimen que no se veía desde hace mucho tiempo en Argelia, donde la cifra oficial de desempleo se sitúa en el 10% pero según organizaciones independientes se aproxima más bien al 25% de la población en edad de trabajar, en su mayoría jóvenes.

«La juventud está como loca contra el régimen. No entiende por qué un país rico es incapaz de ofrecer trabajo, casas y una vida decente a su gente», declaraba a la prensa Mohamed Said, un argelino de 55 años. «Los precios son demasiado caros para gente como nosotros. Demasiado, es demasiado», contaba otro ciudadano.

Protestas contra el régimen en Túnez

Mientras tanto continúan las protestas también en la vecina Túnez, donde estas se iniciaron también de forma espontánea hace tres semanas tras la la inmolación de un joven vendedor ambulante de 26 años cuyo carrito fue volcado por la policía. Ayer jueves a las protestas se sumó una huelga convocada por los colegios de abogados y que fue seguida por el 95% de los 8.000 letrados del país.

Además piratas informáticos atacaron las páginas web de los principales organismos públicos de Túnez para denunciar el «escandaloso nivel de censura» que sufren los tunecinos. El ataque, organizado por el llamado grupo «Anonymous» -conocido por respaldar recientemente también un ataque contra páginas que habían aislado a WikiLeaks- incluyó siete portales oficiales del gobierno tunecino, incluídos el Ministerio de Industria y la Bolsa de Túnez.

Muchos tunecinos exiliados lamentan sin embargo que el régimen de su país cuente aún con el apoyo explícito de países como Francia, Italia, España o Estados Unidos, que ven en el régimen del presidente Ben Ali -en el poder desde hace 23 años- un baluarte contra el islam radical. De hecho, ningún gobierno europeo ha condenado la actuación de la policía tunecina en las últimas semenas, después de que ésta disparara contra varios manifestantes el pasado 24 de diciembre causando la muerte a dos de ellos.