Las protestas en Egipto se extienden a Yemen

La policía egipcia volvió a enfrentarse a miles de manifestantes que salieron a la calle desafiando la prohibición del gobierno, mientras las protestas en Túnez y Egipto se extendieron a otros países.

La policía egipcia volvió a enfrentarse a miles de manifestantes que salieron a la calle desafiando la prohibición del gobierno, mientras las protestas en Túnez y Egipto se extendieron a otros países como Yemen.

Ayer jueves regresaba además a Egipto del exilio el Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, dispuesto a unirse a los activistas que piden el fin del gobierno de tres décadas del presidente Hosni Mubarak. «Participaré», dijo ElBaradei, quien ha trabajado como máximo responsable de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA). El líder opositor no dudó en afirmar que ha llegado la hora de que Mubarak deje el poder: «Ha servido al país durante 30 años y es hora de que se retire», declaró a la prensa. Su llegada podría fortalecer las protestas, que hasta el momento han carecido de un líder.

Las fuerzas de seguridad egipcias mataron ayer jueves a un manifestante en el norte de la región egipcia de Sinaí, elevando la cifra oficial de víctimas mortales a cinco tras el tercer día de disturbios inspirados por la revuelta que acabó recientemente con 23 años de gobierno del presidente Ben Alí en Túnez.

Mientras tanto en Egipto el apoyo a las protestas crece gracias sobre todo a la difusión a través de redes sociales en internet como Facebook o Twitter, al igual que ya ocurriera en Túnez. «Nuestro Gobierno es una dictadura», se quejaba un joven egipcio. «Es nuestro derecho elegir a nuestro gobierno. Hemos vivido 29 años, toda mi vida, sin poder elegir un presidente».

Los manifestantes prometieron continuar las protestas este viernes después de las oraciones semanales. Una publicación en Facebook anunciando la movilización recibió 55.000 seguidores en menos de 24 horas. «Los musulmanes y cristianos de Egipto saldrán a pelear contra la corrupción, el desempleo y la opresión y la ausencia de libertad», escribió un activista en una página de Facebook.

Las protestas, inspiradas por un denominador común (población mayoritariamente joven, sin trabajo, que afronta fuertes subidas de precios de productos básicos, que vive bajo un régimen sin libertades y con líderes que se perpetúan décadas en el poder), se repitieron también en Yemen, en la península arábiga, donde decenas de miles de manifestantes se lanzaron el jueves a las calles pidiendo la marcha del presidente Alí Abdulá Salé, quien lleva casi 32 años en el poder con el apoyo de Estados Unidos.

«Sin demoras, sin demoras, el tiempo de la partida ha llegado», gritaban los manifestantes, en referencia a Salé, cuyo gobierno aquejado por la corrupción tiene poco control fuera de la capital y cuya principal fuente de ingresos, el petróleo, podría acabarse en una década. Yemen es el país árabe más pobre del mundo.