Las protestas contra la globalización se vuelven violentas en Roma

Cientos de miles de manifestantes se concentraron en las principales ciudades del planeta pidiendo cambios y el fin de la corrupción, en un ambiente mayoritariamente festivo.

Cientos de miles de personas se manifestaron el sábado por las calles de las principales ciudades del planeta en la jornada de protesta conocida como el 15-O, con el objeto de denunciar las injusticias sociales y acusando a la clase política y a la banca de ser las causantes de la crisis económica. Pese a que las manifestaciones transcurrieron en su mayor parte en un ambiente pacífico y festivo, en Roma degeneraron en actos de violencia en el centro de la capital italiana.

Las manifestaciones a nivel global, impulsadas por el incipiente movimiento «Ocupa Wall Street» en Nueva York, se iniciaron con la llegada del nuevo día a Nueva Zelanda y se fueron extendiendo hacia el oeste recorriendo todo el mundo, con marchas en las principales ciudades europeas.

En Roma sin embargo las protestas en el centro de la ciudad degeneraron en actos violentos por parte de algunos grupos  que incendiaron vehículos, rompieron escaparates de tiendas y bancos y atacaron oficinas gubernamentales, obligando a muchos manifestantes a buscar refugio en hoteles próximos. La policía tuvo que emplear cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los violentos, que arrojaban piedras, cócteles molotov y otros objetos contundentes contra los agentes.

Pese a lo ocurrido en Italia, la inmensa mayoría de las manifestaciones transcurrieron en un ambiente pacífico y de fiesta, extendiéndose por América, Europa, y la región del Asia-Pacífico. «La gente quiere una democracia real, no quieren la influencia de las corporaciones sobre sus políticos. Quieren que los políticos rindan cuentas», explicaba la portavoz de una de las organizaciones convocantes en Auckland, Nueva Zelanda.

En España las protestas reunieron a cientos de miles de personas en Madrid y Barcelona bajo el lema «Unidos por un Cambio Global». En la capital española los manifestantes volvieron a abarrotar la emblemática Puerta del Sol que ya fuera testigo del movimiento del 15-M, pidiendo una «democracia real» y el fin de la corrupción política y financiera. En la ciudad de Barcelona la manifestación, que congregó a unas 150.000 personas, se concentró en la Plaza de Cataluña.

«No me parece justo que a unos se les quite la casa porque no pueden pagar, y luego demos millones y millones a los bancos», explicaba una de las manifestantes.