La policía turca abate un terrorista suicida que se disponía a cometer un atentado

El sospechoso del Daesh fue abatido por la policía tras desobedecer las órdenes para que se detuviera cuando se encontraba a 50 metros de una comisaría, y en el momento en que se disponía a accionar la carga explosiva adosada a su cuerpo.

Un terrorista sospechoso de militar en el autoproclamado Estado Islámico (Daesh, según su denominación en árabe) fue abatido el miércoles por disparos de la policía turca cuando se disponía a inmolarse frente a una comisaría de policía y cerca de unas instalaciones de los servicios de inteligencia en la provincia de Mersin, al sur de Turquía.

Según informaron medios turcos, la policía abrió fuego contra el presunto terrorista suicida, que portaba un chaleco cargado con explosivos, después de que se negara a obedecer las órdenes para que se detuviera tras aproximarse a unos 50 metros del cuartel de la policía, y después de que intentara tirar con la mano de una cuerda que pendía de su hombro y que al parecer accionaba la carga explosiva.

El cuartel de la policía objeto del ataque se encuentra situado no lejos de la sede regional de la Organización Nacional de Inteligencia (MİT). En declaraciones a los medios, el fiscal jefe del Estado en Mersin, Mustafa Ercan, confirmó que el sospechoso planeaba atacar un edificio de la policía ubicado en el distrito de Yenişehir, a las afueras de la ciudad de Mersin, y que “muy probablemente era un miembro del Daesh”. “Daremos pronto información detallada. Se ha evitado un importante atentado gracias al exitoso trabajo de nuestra policía”, añadió el fiscal.

Por ahora continúan las pesquisas de la policía, que poco después del suceso llevó a cabo una redada en una vivienda situada no lejos del lugar del incidente y en la que supuestamente residiría el terrorista desde hace 3 años, donde vivía de alquiler con su padre, quien fue hallado en el interior del domicilio y trasladado a dependencias policiales para ser interrogado.

El propietario de la vivienda declaró a la prensa que el sospechoso se había presentado como un ciudadano sirio huido de la guerra en su país y que estaba parcialmente paralizado, por lo que durante seis meses se había estado sometiendo a tratamiento de fisioterapia.

“Ellos (el terrorista y su padre) llegaron de Siria y habían estado viviendo aquí durante tres años. No tenían trabajo. Los familiares que tenían aquí y sus vecinos les daban ayuda. Nunca sospechamos nada. Iba y venía, y hablábamos. Estaba enfermo cuando vino de Siria. Parece que estaba paralizado de un lado, estuvo yendo al hospital durante seis meses para tratarse físicamente y se recuperó”, explicó a los reporteros el propietario de la vivienda, Sait Küçükoğlu.

Turquía fue especialmente entre 2015 y 2016 objeto de varios atentados del Daesh, el más grave ocurrido el 10 de octubre de 2015 frente a la estación central de Ankara durante una manifestación de organizaciones kurdas y de izquierda, en la que más de 100 personas perdieron la vida y que hasta la fecha está considerado como el peor atentado terrorista de la historia del país.

En los últimos años las fuerzas de seguridad turcas han detenido a más de 5.000 sospechosos de militar en el Daesh y deportado a 3.290 ciudadanos extranjeros de 95 países diferentes sospechosos de vínculos con el grupo terrorista. Sólo durante el pasado mes de agosto 268 sospechosos de militar en el autoproclamado Estado Islámico fueron detenidos y 48 de ellos ingresaron en prisión a la espera de juicio; junto con las detenciones se incautaron numerosos explosivos y armas, evitándose así varios atentados dentro y fuera de Turquía.