La policía de Italia impide un envío ilegal de armas a Irak destinado probablemente al PKK

La policía antimafia de Italia frustró en las últimas semanas una gigantesca operación de contrabando de rifles con destino a Irak valorada en 40 millones de dólares, causando alarma en Roma y en Washington.

El fiscal italiano Darío Razzi y su equipo antimafia descubrieron una gigantesca trama en la que iraquíes e italianos negociaban el envío de más de 100.000 armas automáticas de fabricación rusa hacia Irak, que medios de comunicación turcos especulan que podrían tener como destino final a los militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), cuyas bases se ubican en el norte del país cerca de la frontera turca.

En la operación, que ascendía a 40 millones de dólares, estaban involucrados funcionarios del gobierno iraquí, aparentemente sin conocimiento del comando norteamericano en Bagdad. Todo comenzó a principios del año pasado, en un rincón oculto del aeropuerto de Fiumicino, cuando la policía revolvía las valijas despachadas por un viajero, en el marco de una amplia operación antidrogas. En su lugar, se encontraron con cascos, chalecos antibala y un catálogo de armas. A partir de ese descubrimiento, y tras una larga investigación, cuatro italianos fueron arrestados y están aguardando la acusación formal de la corte por supuesto tráfico de armas.

Los italianos, empresarios que no estaban relacionados con la investigación por drogas, trabajaban para vender armas a Libia y a Irak, a través de compañías offshore que establecieron en Malta y en Chipre. En el negocio, que no contaba con la autorización de Roma, estaban involucrados funcionarios del gobierno iraquí, aparentemente sin conocimiento del Pentágono, que debe supervisar toda compra de armas.

Mientras tanto, se teme que el reemplazo de los AK-47 del ejército por los M-16 de fabricación estadounidense puede resultar en el desvío de más rifles de asalto al mercado negro. Turquía e Irán se quejan de que armas provistas por Estados Unidos fluyen de Irak a militantes antigubernamentales en su territorio. El gobierno de George W. Bush, por su parte, acusa a Irán de estar proporcionando armas a los rebeldes iraquíes.

Un portavoz del ejército estadounidense en Bagdad negó que la transacción se hubiera hecho con permiso oficial. «No hubo una comunicación de funcionarios iraquíes informando que estaban haciendo compras», declaró el teniente coronel Daniel Williams, del Comando de Seguridad de Transición Multinacional en Irak, que supervisa el armamento y el entrenamiento de la policía y el nuevo ejército iraquíes.