La Junta Suprema Electoral confirmó oficialmente la victoria del ‘’Sí’’ en el referéndum constitucional por el 51,41% de los votos, y argumenta que los errores puntuales en algunos centros de votación no invalidan los resultados.
La Junta Suprema Electoral (YSK) de Turquía anunció el jueves los resultados oficiales del referéndum constitucional celebrado el pasado 16 de abril, al tiempo que argumentó por qué rechazó las apelaciones presentadas por tres partidos de la oposición contra el resultado de la consulta, en el que el “Sí” a las reformas constitucionales logró la victoria por un estrecho margen.
De acuerdo a los resultados oficiales divulgados por la YSK y publicados en el Boletín Oficial de la República, el referéndum tuvo una participación del 85,43% con un total de 48.936.604 votos depositados en las urnas; el “Sí” ganó con el 51,41% y un total de 25.157.463 votos, mientras que el “No” obtuvo 23.779.141 sufragios, un 48,59% del total.
Con las 18 enmiendas a la Constitución aprobadas, las próximas elecciones generales en Turquía tendrán lugar en 2019 y coincidirán con las elecciones presidenciales, y tras las mismas el cargo de primer ministro quedará abolido, pasando sus poderes ejecutivos al Presidente de la República, que desde 2014 es elegido por sufragio directo de los ciudadanos y no por el parlamento.
Por otro lado la Junta Suprema Electoral dio a conocer también sus razonamientos para rechazar las alegaciones presentadas por los dos principales partidos de la oposición –el Partido Republicano del Pueblo (CHP) y el Partido Democrático de los Pueblos (HDP)- así como por el Partido de la Madre Patria (Vatan Partisi), que habían denunciado varias irregularidades durante el proceso electoral y pedían la anulación de sus resultados. 10 de los 11 miembros de la YSK votaron rechazar dichas alegaciones la semana pasada.
En un comunicado, la YSK explicó que durante el referéndum había tomado la decisión de aceptar como válidas las papeletas de voto que no tuvieran el sello oficial no una vez iniciado el recuento, como llegó a afirmar la oposición, sino antes del cierre de las urnas y del inicio del proceso de recuento de papeletas, añadiendo que tal decisión fue objetiva y acorde a los principios de igualdad e imparcialidad.
La YSK subrayó en el comunicado que las papeletas y sobres de votación sin el sello oficial no implican necesariamente que fueran manipuladas o que no se correspondieran con la decisión libre de los votantes, añadiendo que resulta imposible que una persona que no esté en la lista de votantes de cada urna pueda depositar su voto en la misma.
La Junta hace hincapié en cualquier caso en que cualquier error puntual cometido por los responsables de un centro de votación –concretamente olvidarse de sellar las papeletas y sobres antes del inicio de la votación- no implica la nulidad de los votos depositados en esas urnas o la invalidez de todo el proceso electoral.
“De acuerdo con los requerimientos de una sociedad democrática, el derecho de los ciudadanos a participar en la gobernación votando debería ser protegido contra todo tipo de obstáculos. Por este motivo, el derecho de los ciudadanos a votar es un derecho que debe ser protegido en aquellos casos donde no se haya violado la seguridad de la elección”, decía el comunicado.
Yıldırım: Nadie puede cambiar la decisión de los ciudadanos en los tribunales
A este respecto, el primer ministro turco Binali Yıldırım declaraba el viernes en una entrevista concedida al programa Hard Talk de la BBC que “nadie tiene derecho a cambiar en los tribunales la decisión de los ciudadanos”, en referencia a la insistencia del principal partido de la oposición de solicitar la anulación de los resultados.
El martes precisamente el Consejo de Estado, el máximo órgano administrativo de Turquía, rechazó una petición en este sentido presentada por el partido kemalista CHP alegando que tal decisión que no entraba dentro de sus competencias. El CHP ha asegurado que recurrirá ante el Tribunal Constitucional e incluso el Tribunal de Estrasburgo, pero el gobierno ya ha respondido que ambos tribunales carecen igualmente de jurisdicción para anular la decisión tomada por la YSK.
“Mientras que el pueblo ha aceptado una determinada decisión (tomada en las urnas), el principal partido de la oposición no la acepta”, dijo Yıldırım. “Ni el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (Estrasburgo), ni el Tribunal Constitucional, ni ningún otro, pueden cambiar esta decisión del pueblo. La decisión tomada por millones de personas sólo puede ser cambiada de nuevo por la gente. Yo pienso que todos estos esfuerzos son en vano”, aseguró el primer ministro turco.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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