Estambul, que ha superado a Nueva York como la ciudad con los peores atascos de tráfico del mundo, tiene como consecuencia de su creciente número de vehículos en circulación un grave problema de contaminación que no solo está polucionando el aire, sin que incluso está alterando el clima de la región, según aseguran los expertos.
En declaraciones hechas a la agencia de noticias Anatolia, el profesor Hüseyin Toros, de la Universidad Técnica de Estambul (İTÜ), explicó que el número de vehículos en circulación en Estambul se acerca ya a los 6 millones según datos oficiales, un “número masivo” en palabras del profesor, quien recordó que esto tiene serias y profundas implicaciones. “Necesitamos repensar cómo reducir el tráfico de paradas y arranques y reducir las emisiones… Pero con el número de vehículos creciendo día a día, esto es cada vez más difícil”, admitió.
“En Estambul, un viaje que debería llevar 30 minutos a menudo necesita entre 1 y 2 horas. Un vehículo que normalmente funcionaría durante 30 minutos, en lugar de eso circula el doble o triple de tiempo. Esto incrementa notablemente las emisiones”, dijo Toros. “Cuanto más para y arranca un vehículo, más contaminantes emite a la atmósfera. Los gases de escape y las partículas de frenos, pastillas y neumáticos son los principales responsables de esta contaminación”, aseguró.
“Cuando combinamos todos estos factores, el creciente tráfico en Estambul está incrementando la concentración de contaminantes en el aire, tales como partículas en suspensión y monóxido de carbono”, dijo el experto, quien afirmó que la contaminación del aire es un asesino silencioso: “El aire es la sustancia que más consume el cuerpo humano. Cuando la calidad del aire se reduce, inhalamos más aire contaminado y eso tiene un impacto negativo en nuestra salud”, subrayó Toros.
El impacto del tráfico en el clima
Uno de los efectos más sorprendentes de este creciente nivel de tráfico en Estambul es su impacto en los patrones del clima: por ejemplo, en las precipitaciones en forma de nieve. El académico explicó que la urbanización y el tráfico han transformado el paisaje de Estambul creando lo que se llama una “isla urbana de calor”: “Cada vehículo de Estambul actúa como una estufa, emitiendo calor y contaminantes a la atmósfera. Estos contaminantes se mezclan con el aire y alteran su composición química. Las superficies urbanas, como el asfalto, atrapan además más calor, provocando que las temperaturas en la ciudad aumenten”.
Este fenómeno, según Toros, puede llegar a hacer que dejemos de ver nieve en Estambul, incluso aunque las condiciones meteorológicas sean favorables. “Para que nieve, las temperaturas deben ser de 0 grados centígrados o menos. Sin embargo, en el centro de Estambul, el efecto del calor que emite la ciudad puede elevar las temperaturas en 2 ºC. Si el número de vehículos fuese más bajo, las temperaturas bajarían hasta los 0 grados posibilitando que cayese nieve en lugar de lluvia”, sostuvo el profesor.
Las implicaciones para la salud de la contaminación generada por el tráfico en Estambul son especialmente graves, alertó Toros, quien recordó además que la polución no solo afecta a la salud humana, sino que también contribuye a incrementar el cambio climático. “El aire contaminado que respiramos afecta a nuestros pulmones, nuestro corazón y nuestro cerebro. Reducir las emisiones de los vehículos no solo es importante para mejorar la calidad del aire; se trata de proteger la salud pública” advirtió el experto.
VOTE
EQUIPO EDITORIAL
.
Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
…
📣 Tu PUBLICIDAD en Hispanatolia
.
🤗 AYÚDANOS CON UN DONATIVO:
💗 Paypal





