Israel rechaza la propuesta de Obama de regresar a las fronteras de 1967

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu rechazó el viernes las palabras de Barack Obama, que ha pedido que Israel retorne a sus fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu rechazó el viernes las palabras del presidente estadounidense Barack Obama, que ha pedido que Israel retorne a sus fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días de 1967 para garantizar la coexistencia con el futuro estado palestino.

Obama y Netanyahu se reunieron el viernes en la Casa Blanca después de que el presidente norteamericano apoyara el jueves la antigua demanda palestina de recuperar sus fronteras anteriores a 1976 para crear su futuro Estado. Ambos hicieron discursos favorables a la paz pero reconocieron sus posturas divergentes sobre la creación de un futuro estado palestino, una cuestión que ha provocado una de las más profundas divisiones entre Washington y Tel-Aviv.

Obama apoyó el jueves durante uno de sus discursos más contundentes sobre Oriente Medio la postura palestina de que el Estado a crear en Cisjordania y Gaza debería fundarse sobre las fronteras que existían antes de la Guerra de 1967, en la cual Israel capturó esos territorios y también Jerusalén Oriental. Obama también criticó la «actividad de los asentamientos» y la constante ocupación y colonización de tierras palestinas por parte de Israel.

Sin embargo la reacción del primer ministro Netanyahu no se hizo esperar, y en un comunicado rechazó la idea asegurando que esas fronteras dejarían a Israel indefensa. «Existe la sensación de que Washington no entiende la realidad, no entiende a lo que nos enfrentamos», dijo Netanyahu en declaraciones a los periodistas, al tiempo que volvió a rechazar de lleno la petición palestina de permitir a millones de refugiados el derecho a regresar a Palestina. «La viabilidad de un Estado palestino no puede darse a expensas de la existencia de Israel», subrayó el mandatario israelí, que por supuesto rechaza además ceder a los palestinos el Este de Jerusalén, que Israel considera su capital eterna e indivisible.