Ayşe Türemiş es una pintora que se conoce el barrio estambulí de Gálata cómo la palma de su ágil mano. Al poco de mudarse a aquel lugar, empezó a dibujar y pintar sus ruinosas pero atractivas fachadas.
Hace siete años, Türemiş se mudó a la orilla norte del Cuerno de Oro. La artista, que tiene en su haber una carrera de diseño de escenarios, estuvo trabajando en teatros desde que se graduó. Aún así, sólo dos años después de establecerse en Gálata, dejó los escenarios. «No podía apartar los ojos y pinceles de los detalles visuales de los edificios y del barrio».
Desde entonces Türemiş ha usado litros de agua y pinturas para dibujar lo que ve y siente, centrándose en objetos que están a punto de desaparecer, cómo si en ello estuviese su interés artístico y belleza. «No trabajo en fachadas restauradas y no retrato personas». «Estoy mucho más interesada en los lugares y sus alrededores donde los seres humanos viven o vivían, más que en los seres humanos mismos»
Para ella, la acuarela le va mejor a Estambul que cualquier otra técnica. «¿Por qué? Aquí está la respuesta romántica: la acuarela requiere que trabajes rápido y Estambul es una ciudad que está cambiando muy rápidamente. Para mí, la acuarela es la mejor forma de visualizar y pintar Estambul cómo realmente es».
La artista reserva sus obras para las exhibiciones que espera hacer en el futuro y aunque algunas pinturas se exhibieron en Praga en 2006, Türemiş aún espera el día en el que una exhibición lleve solamente su nombre. «No tengo representante ni una red de distribución. Me gustaría promocionar mis obras más pero no se cómo hacerlo. Estoy concentrada en mi arte».
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