Erdoğan y Putin acuerdan celebrar una cumbre de paz sobre Siria en Kazajistán

El ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov, aseguró esta semana que la colaboración con Turquía estaba produciendo resultados mucho más fructíferos sobre Siria que la mantenida hasta ahora con Washington.

El presidente ruso Vladimir Putin anunció el viernes que él y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdoğan, habían acordado celebrar una cumbre de paz sobre Siria en la capital de Kazajistán, Astana, a la que podrían asistir representantes de la oposición moderada y del régimen de Assad.

Durante una conferencia de prensa celebrada en el marco de su visita a Japón, Putin declaró a los periodistas que, tras el acuerdo sobre Alepo, Rusia buscará ahora junto con Turquía un cese de los combates en toda Siria, indicando que las conversaciones a celebrar en Astana se desarrollarían como una iniciativa paralela a las negociaciones de Ginebra auspiciadas por Naciones Unidas.

No está claro por ahora si la oposición moderada a Assad, apoyada por Turquía y por los países occidentales y del Golfo, aceptará acudir a unas negociaciones de paz en Kazajistán. Putin también confirmó que el papel de Ankara ha sido clave a la hora de lograr un acuerdo para la evacuación de los civiles y los rebeldes que resistían en los barrios del este de Alepo aún en poder de la oposición.

Esta misma semana el ministro de exteriores Sergei Lavrov aseguró que la colaboración con Turquía sobre Siria iba a ser “mucho más fructífera” que la desarrollada hasta ahora con los Estados Unidos. “Estamos manteniendo diálogo con los países de la región, en especial con Turquía. El diálogo con Ankara va a ser mucho más exitoso que las reuniones no concluyentes (que hemos mantenido hasta ahora) con los EE.UU.”, dijo Lavrov citado por la agencia de noticias turca Anatolia.

Lavrov, que esta semana mantuvo –según confirmaron fuentes diplomáticas turcas- una larga conversación telefónica con su homólogo turco Mevlüt Çavuşoğlu sobre la situación en Siria y en particular en Alepo, criticó precisamente a Washington diciendo que Estados Unidos “da marcha atrás” sobre lo pactado cada vez que llega a un acuerdo con Moscú sobre Siria.

Un acuerdo sobre la evacuación inmediata de los civiles y los combatientes de la oposición al régimen que aún permanecían en el este de Alepo fue alcanzado el martes tras intensos esfuerzos de mediación por parte de Turquía con Rusia.

El viernes, partía hacia Idlib el sexto convoy de autobuses y vehículos transportando a civiles y rebeldes hacia la provincia de Idlib, en poder de la oposición, después de que el miércoles la frágil tregua estuviese a punto de saltar por los aires, y de que el jueves varios civiles resultaran heridos cuando milicias chiíes que combaten en el bando de Assad atacaran el convoy.

Según escribió el viernes el ministro de exteriores turco Mevlüt Çavuşoğlu en su cuenta en Twitter, hasta ahora un total de 7.000 civiles han sido evacuados de los barrios del este de la ciudad que permanecían bajo el control de la oposición en virtud del acuerdo alcanzado entre Ankara y Moscú.

Sin embargo, la evacuación parecía haber sido suspendida horas más tarde después de que se escucharan al menos cuatro explosiones en el lugar desde donde habían partido varios autobuses con civiles evacuados. Posteriormente hubo informaciones contradictorias, con la televisión estatal siria informando que los rebeldes habían roto el acuerdo al intentar tomar prisioneros durante la evacuación, mientras que la agencia de noticias Anatolia informaba que eran las milicias chiíes enviadas por Irán para combatir en el lado de Assad las que habían tomado a 800 rehenes de uno de los convoyes. Según algunas agencias, las milicias habrían abierto fuego contra los civiles matando a 14 de ellos.