Erdoğan y Netanyahu no han vuelto a hablar desde la disculpa israelí en marzo

Turquía e Israel mantienen difíciles negociaciones para restablecer sus relaciones desde que el primer ministro hebreo pidiera disculpas oficiales a Erdoğan por el abordaje del «Mavi Marmara» en 2010.

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan y su homólogo israelí Benjamin Netanyahu no han vuelto a mantener contacto telefónico desde que este último le telefoneara el pasado mes de marzo para ofrecerle una disculpa oficial de Israel por el abordaje en 2010 del Mavi Marmara.

Así lo confirmó el viernes el ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu, quien respondía de esta forma a una pregunta formulada por el diputado del principal partido de la oposición (CHP) Sezgin Tanrıkulu. El canciller turco manifestó que la última llamada se produjo en marzo, cuando Netanyahu ofreció una disculpa oficial por el incidente en el que murieron 9 activistas turcos que se dirigían a Gaza, y prometió una compensación económica para las familias de los fallecidos y heridos en el abordaje.

Una disculpa oficial del Estado israelí era una de las condiciones que había puesto Ankara para normalizar sus relaciones diplomáticas con Israel, además de una compensación a las víctimas y la suavización del férreo bloqueo sobre la Franja de Gaza. Pese a que en abril se iniciaron las conversaciones entre ambos gobiernos, hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo entre las dos partes sobre los otros dos puntos.

Turquía denuncia que el gobierno israelí pretende ofrecer un pago a las víctimas como un acto de gracia y no como una compensación, para así no reconocer su responsabilidad en lo ocurrido; Israel por su parte insiste en que la política hacia Gaza es un asunto interno y que no aceptará exigencias de Ankara para mejorar las condiciones de vida de los palestinos.

Según las encuestas más del 70% de los israelíes creen que su país no debería haber pedido nunca disculpas a Turquía por el asalto al buque Mavi Marmara en mayo de 2010. Sobre las negociaciones pesa también la negativa de las familias de las víctimas a retirar las demandas ante los tribunales turcos contra varios militares y altos mandos del ejército israelí, que están siendo juzgados «in absentia» y para los que la fiscalía pide hasta nueve condenas a cadena perpetua.