Erdoğan aseguró que en el Islam no hay lugar para la discriminación de la mujer, y acusó a Occidente de mantener la misma mentalidad que por siglos cosificó y maltrató a las mujeres.
104 de los 600 parlamentarios que componen la Gran Asamblea Nacional Turca son mujeres, lo que equivale a un 17,5% del total de diputados, pero esta cifra –pese a suponer un récord en la historia de Turquía– no es suficiente y debe ser incrementada, subrayó el viernes el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan durante una cumbre de mujeres celebrada en Estambul.
Durante un discurso pronunciado en el marco de la III Cumbre de Mujeres y Justicia, Erdoğan destacó que durante los 16 años de gobierno del partido AKP la tasa de participación de la mujer en la fuerza laboral del país había pasado del 28% al 38%, mientras que el porcentaje de mujeres trabajando se había incrementado desde el 21% hasta el 30% en el período que va desde 2002 hasta la actualidad.
“En las universidades turcas, casi la mitad de los académicos, al menos el 44%, son mujeres”, aseguró el presidente turco, quien proporcionó datos sobre la representación de las mujeres en Turquía en varias profesiones.
Así, un 44% de los arquitectos turcos son mujeres, cifra que alcanza el 31% entre los jueces y fiscales, más del 20% entre los diplomáticos, un 56% entre los profesores, y un 51% entre los empleados de banca. Así mismo el porcentaje de mujeres entre los funcionarios públicos es del 38%.
“Los 9,12 millones de mujeres que hay en la fuerza laboral han fortalecido nuestro país y nos han hecho sentirnos orgullos con sus éxitos”, dijo Erdoğan, quien además quiso hacer hincapié en que en el Islam no hay cabida para ningún tipo de discriminación hacia las mujeres.
“Como miembros de una fe que ve a cada ser humano, más allá de sus diferencias de género o color, como una creación de Dios, no resulta posible para nosotros discriminar a las mujeres”, insistió el mandatario turco, para quien las mujeres son un elemento indispensable tanto de la vida familiar como del mundo laboral y empresarial.
“Cualquier pensamiento que aisle a la mujer de la vida laboral y a los hombres del hogar, daña en su mismo origen el concepto de familia”, añadió Erdoğan, para quien tanto en la cultura turca como en el Islam mujeres y hombres contribuyen por igual a crear y mantener las familias.
Erdoğan, que pidió a Turquía que mire a su propia historia y cultura para dar más poder y apoyo a las mujeres, acusó a Occidente de cosificar a las mujeres y de verlas como una mercancía, una visión que durante siglos –aseguró- permitió que las mujeres fueran vendidas y esclavizadas en Europa.
“No resulta una sorpresa para nosotros que esa mentalidad que en el pasado utilizó a las mujeres como una mercancía, utilice hoy a las mujeres en base a la misma idea bajo el disfraz de la igualdad”, concluyó el presidente turco.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





