Erdoğan hace en Egipto un llamamiento a la unidad de los países árabes

Ante los representantes de la Liga Árabe en El Cairo, el primer ministro turco abogó por el reconocimiento de la independencia palestina y puso a la democracia turca como un modelo para los países de la región.

La reunión que los países miembros de la Liga Árabe celebraron el martes en El Cairo contó con un invitado de excepción, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, que aprovechando su visita oficial a Egipto pronunció un histórico discurso en el que hizo un llamamiento a la unidad de los países árabes y al estrechamiento de los lazos entre éstos y Turquía de tal forma que «incluso la luz del día no pueda pasar entre nosotros».

Erdoğan, cuyo país no es miembro de la organización, vió interrumpido su discurso en varias ocasiones por los multitudinarios aplausos de los representantes árabes. «Estamos viviendo un punto de inflexión en la Historia, y estamos llamados a cooperar de forma más cercana que nunca», dijo el primer ministro turco, que habló de los rápidos cambios que está experimentando toda la región y de la necesidad de una transición hacia la democracia y la unidad del mundo árabe.

«Es la hora para nosotros de asumir la responsabilidad de nuestro futuro común», dijo. «Las demandas legítimas de los pueblos no pueden ser reprimidas con la violencia y la sangre… La libertad, la democracia y los derechos humanos deben ser un mensaje común por el futuro de nuestros pueblos», subrayó Erdoğan en referencia a las revueltas en países árabes que han derrocado ya a varias dictaduras, y que amenazan ahora con una guerra civil en Siria.

En su alocución ante los representantes de la Liga Árabe, el mandatario turco hizo también alusión a la política exterior turca, especialmente a las relaciones con Israel, cuya posición en la región afirmó está más en cuestión que nunca a causa de su propia política agresiva con sus vecinos.

«La agresión del gobierno de Israel ha alcanzado niveles que amenazan el futuro del propio pueblo israelí», aseveró Erdoğan, que enumeró ante los asistentes una lista de las sanciones que Ankara ha impuesto contra el ejecutivo hebreo en respuesta a su negativa a disculparse por las víctimas mortales del sangriento abordaje del «Mavi Marmara» en mayo de 2010 y a pagar compensaciones a los familiares de los asesinados, siendo nuevamente interrumpido por los aplausos.

«El mayor obstáculo para la paz en Oriente Medio es la mentalidad del gobierno israelí. El pueblo israelí se encuentra bajo el bloqueo de su propio gobierno», dijo Erdoğan, quien también se refirió a los cinco soldados egipcios recientemente muertos en un ataque israelí en la frontera, cuyas vidas «tienen el mismo valor para nosotros» que los 9 ciudadanos turcos fallecidos en el asalto del «Mavi Marmara» en aguas internacionales.

El primer ministro turco también habló del bloqueo que Israel mantiene sobre la Franja de Gaza y dijo que el gobierno hebreo «se ve así mismo por encima de la ley». «Israel debe respetar los derechos humanos y actuar como un país normal, y entonces quedará libre de su aislamiento (en la región)», subrayó Erdoğan, de nuevo entre aplausos. «El status quo (de Israel en Oriente Medio) ya no es sostenible por más tiempo», aseguró Erdoğan.

Otro de los temas abordados por Erdoğan en su discurso ante la Liga Árabe fue el conflicto palestino-israelí, cuya resolución considero vital para lograr la paz y la estabilidad en Oriente Medio, para lo cual hizo un llamamiento a apoyar el reconocimiento pleno del nuevo estado palestino, una petición que será presentada oficialmente la próxima semana ante Naciones Unidas por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. «Despleguemos todos juntos la bandera palestina, y dejemos que esa bandera sea el símbolo de la paz y la estabilidad en la región», dijo el primer ministro turco, que añadió que «el reconocimiento del Estado palestino no es una opción, sino una obligación».

Turquía como modelo para la transición democrática en el mundo árabe

Durante su viaje a Egipto, al que puso punto final con su partida el miércoles hacia Túnez, Erdoğan insistió en presentar a su país como un modelo para el mundo árabe que permite conjugar los valores de libertad y democracia con los valores culturales del Islam, la religión predominante en la región.

En sus discursos y entrevistas, el primer ministro turco se refirió varias veces a la necesidad de lograr un equilibrio entre el laicismo y el Islam. Precisamente en Egipto fue entrevistado en uno de los programas más populares del país, en el que defendió el concepto y la necesidad del laicismo en los países de mayoría musulmana, siguiendo el modelo democrático de Turquía.

«Para los egipcios que ven el laicismo (en un país) como eliminar la religión del Estado, o como un 'estado infiel', yo les digo que están equivocados… Laicismo significa respeto para todas las religiones. Si se aplica (en Egipto), toda la sociedad vivirá segura», dijo Erdoğan.

«El laicismo de Turquía respeta a los ateos porque en definitiva Turquía es un estado que cree en el imperio de la ley», subrayó durante la entrevista, de nuevo dirigiéndose a grupos como los influyentes Hermanos Musulmanes de Egipto, que ven el llamado «modelo democrático turco» como un peligro para los valores del Islam en el país.