Erdoğan, censurado dentro y fuera de su partido por sus críticas a las residencias universitarias

Su propuesta no sólo ha enfurecido a la oposición sino que ha levantado polvareda incluso entre las filas del AKP, donde se cuestionan los motivos o la legalidad de intervenir en la vida privada de los estudiantes.

Desde las filas del principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), su portavoz y vice presidente Haluk Koç lanzaba el miércoles duras críticas contra el primer ministro considerando inaceptables en un país democrático sus palabras del día anterior, donde Erdoğan sugirió llevar a cabo inspecciones e intervenir en las residencias y pisos del país donde estudiantes universitarios de ambos sexos convivan, algo que considera «contrario a la línea conservadora» de su partido.

«En las democracias, los derechos y libertades personales son sagrados, el Estado no puede jamás inmiscuirse en ellas, no puede controlarlas o vigilarlas. El primer ministro no sólo se ve a sí mismo como responsable de intervenir en este ámbito, sino que además dice 'Mi gobernador, mi policía va a vigilar esto' «, dijo Koç el miércoles durante una conferencia de prensa en la sede del CHP en Ankara. «No es asunto suyo. La gente que ha alcanzado la edad de 18 años es responsable de sus propias decisiones», subrayó el portavoz del principal grupo de la oposición en Turquía.

Desde la formación nacionalista Partido del Movimiento Nacional (MHP), tercera fuerza en el parlamento turco, su vice presidente Oktay Vural también se refirió a la polémica aunque de forma más comedida, diciendo que si existen problemas sobre las residencias universitarias no resulta correcto hacer generalizaciones, y añadiendo que el primer ministro pretender volver a iniciar un nuevo debate sobre el conservadurismo en la sociedad turca.

Para añadir más leña al fuego si cabe, el ministro del interior Muammer Güler introducía un nuevo argumento para llevar a cabo inspecciones en las residencias universitarias mixtas al asegurar que muchos de estos apartamentos donde convivían estudiantes de ambos sexos albergaban todo tipo de actividades ilegales, incluyendo prostitución y organizaciones criminales y terroristas.

«Estamos considerando la cuestión desde un punto de vista de la lucha contra el terrorismo. En especial los apartamentos, residencias de estudiantes y hostales donde están viviendo los estudiantes universitarios, son lugares que los grupos terroristas y otros grupos ilegales están viendo como un recurso para lograr apoyo y captar a nuevos miembros», afirmó Güler el miércoles, en una comparecencia ante los periodistas en la capital turca.

Las críticas llegan también desde el AKP

Pero la polémica desatada por el primer ministro no sólo ha enfurecido a la oposición, periodistas y organizaciones de defensa de los derechos civiles, sino que ha levantado polvareda incluso entre las filas de su propio partido AKP, donde muchos cuestionan los motivos que hay detrás de la medida o la legalidad de una intervención en un asunto de ámbito estrictamente privado.

«Existe algo que se llama la 'inviolabilidad del domicilio', que la Humanidad inventó hace mil años. Para que cualquier organismo del Estado pueda ser capaz de intervenir en un domicilio, debería existir un crimen. Si no hay un crimen, denuncia u orden de un juez o un fiscal, nadie puede intervenir en un domicilio», declaró al diario turco Hürriyet el diputado por Ankara del AKP Zelkif Kazdal. «No puedes hacer una clasificación tal como 'una casa de estudiantes' cuando estás hablando de personas mayores de 18 años, que es la mayoría de edad», insistió Kazdal.

El también diputado del AKP por la provincia egea de Kütahya, İdris Bal, cuestionó también cualquier medida en este sentido considerándola una violación de la privacidad. «¿Va a ser el próximo paso intervenir en las vidas de las parejas que vivan juntas sin haberse casado?», se preguntó Bal en declaraciones hechas a un grupo de periodistas en el parlamento. «¿Vamos a intervenir también si una pareja de estudiantes universitarios continúan viviendo juntos tras haberse graduado?», añadió.

Aunque ha intentado evadir la polémica y vigilar sus declaraciones, una crítica -aunque velada- ha llegado también desde el también miembro del AKP, ex ministro de justicia y vice primer ministro, y actual presidente del parlamento Cemil Çiçek, quien ante la insistencia de los periodistas acabó cuestionando la legalidad de una medida que a día de hoy no estaría amparada por la ley.

«Hay una cosa que sé. En un Estado gobernado por el imperio de la ley, si una acción no está prohibida, entonces es libre (de hacerse)… Si las normas y la legislación en vigor no abarcan suficientemente cuestiones que se consideran problemáticas, entonces se llevan a cabo enmiendas legales. Si llegamos a un acuerdo sobre eso, el resto son valoraciones políticas».

El vice primer ministro Bekir Bozdağ salió por contra en defensa de Erdoğan diciendo que las medidas que se tomen para evitar que estudiantes de ambos sexos vivan juntos es un deber para el Estado que se deriva del Artículo 58 de la Constitución, donde se aborda la protección de la juventud, añadiendo que el primer ministro está en su derecho de hacer los cambios que crea oportunos. Sus críticos ya le han respondido que el Artículo 21, también de la carta magna, deja claro que la privacidad del domicilio es inviolable.