El primer ministro turco tuvo duras palabras para los diputados del BDP durante una entrevista televisada el viernes, en la que arremetió contra el partido por sus vínculos con la violencia y el PKK.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, anunció el viernes durante una entrevista televisada el fin de los contactos con la formación nacionalista kurda Partido de la Paz y la Democracia (BDP) por sus cada vez más evidente vínculos con el grupo terrorista PKK.
«Uno no debería negociar con esta gente», dijo Erdoğan durante una entrevista televisada el viernes en directo por la emisora KanalTürk, en la que arremetió duramente contra los diputados de la formación nacionalista kurda, despreciando su relevancia política -el BDP posee 35 de los 550 escaños de la Asamblea Nacional- y afirmando que el período de negociaciones «con semejantes personas» acerca de la cuestión kurda en Turquía «ha terminado».
«¿Cómo voy a hablar de política con quienes se abrazan con los terroristas?», se preguntó el primer ministro turco durante la entrevista, en la que participaron cinco periodistas y un moderador, durante la cual subrayó que su gobierno puede hablar con un partido que crea en la democracia y en el sistema parlamentario. «Ese no es su caso», dijo refiriéndose al BDP.
Erdoğan criticó duramente las acciones del PKK, refiriéndose a la campaña de secuestros que ha privado de libertad a militares, funcionarios y civiles en el sureste del país, y más recientemente a varios representantes de partidos políticos, incluyendo un diputado del principal partido de la oposición (CHP).
«¿Quién puede decir que en Turquía existe una «política de asimilación» (hacia los kurdos)?… ¿Cómo se puede decir que en Turquía hoy día hay una política de negación de la cuestión kurda?», dijo refiriéndose al discurso político empleado tanto por el PKK como por el BDP, al que muchos en Turquía consideran poco más que el brazo político del grupo terrorista.
Lazos entre el PKK y el BDP
Las relaciones entre el BDP y el resto de fuerzas políticas de Turquía, incluyendo el partido gobernante AKP, han sido siempre difíciles debido a la postura ambigua que la formación nacionalista kurda siempre ha mantenido en torno a los atentados y acciones armadas del PKK, una organización de corte izquierdista incluida en la lista de grupos terroristas por la UE y EE.UU. que desde que en 1984 decidiera recurrir a la violencia para conseguir sus objetivos políticos mantiene una lucha armada con el Estado turco que ha causado hasta la fecha más de 40.000 muertos.
El DTP, partido predecesor del BDP, ya fue ilegalizado a finales de 2009 por el Tribunal Constitucional por los vínculos de muchos de sus miembros con el PKK. Desde entonces tanto desde el gobierno como desde el principal partido de la oposición han sido varios los intentos de acercar posturas con el BDP para lograr una solución pacífica al conflicto armado en el sureste de Turquía.
La legislatura sin embargo ya comenzó con mal pie después de que el partido boicoteara el parlamento tras las elecciones legislativas celebradas en junio de 2011. Poco después, en julio de año pasado, el Congreso para la Sociedad Democrática (DTK) -organización afín al BDP y compuesta por varios ex miembros del DTP- celebraba un congreso en la ciudad suroriental de Diyarbakır en el que realizaba una controvertida declaración unilateral de «autonomía democrática» en el sureste de Turquía. Horas antes y a pocos kilómetros de allí, 13 militares turcos morían en una emboscada del PKK en uno de los peores ataques del grupo armado en los últimos años.
Desde entonces ha habido numerosos momentos de tensión salpicados por llamamientos esporádicos del BDP a poner fin a la violencia, pero siempre equiparando a las víctimas del PKK con las víctimas militares -o civiles- de sus atentados y con la negativa a calificar al PKK como un grupo terrorista. La gota que pareció colmar el vaso de gran parte de la sociedad turca y de la clase política del país fue el encuentro que nueve diputados del BDP -incluyendo la copresidenta del partido- mantuvieron en el distrito de Şemdinli de la provincia fronteriza de Hakkari, en el sureste del país, donde en las últimas semanas se han desarrollado violentos enfrentamientos entre el PKK y las fuerzas de seguridad turcas. La fiscalía abrió una investigación contra los parlamentarios nacionalistas, que a través de un video ampliamente difundido aparecían abrazándose efusivamente y conversando amistosamente con milicianos armados del PKK. También ese mismo día en Hakkari un soldado turco moría y otros dos resultaban heridos en un nuevo atentado del PKK.
«El PKK controla territorio al sureste de Turquía»
Finalmente esta semana el copresidente del BDP, Selahattin Demirtaş, volvía a sembrar una gran polémica al proclamar en nombre del PKK que éste grupo armado había conseguido «liberar» una zona de aproximadamente 400 kilómetros cuadrados en la provincia suroriental de Hakkari, que supuestamente habrían arrebatado al control del Estado turco.
Las controvertidas declaraciones de Demirtaş fueron rápidamente contestadas por los principales partidos políticos del país, que lo consideraron un claro acto de propaganda a favor de la organización terrorista. El propio primer ministro Erdoğan y varios miembros de su gabinete negaron rotundamente tales afirmaciones diciendo que se trataba «no de una reivindicación, sino de una mentira».
Durante una charla que Erdoğan y uno de los vice presidentes del principal partido de la oposición (CHP), Adnan Keskin, mantuvieron el jueves con ocasión de las celebraciones por el Día de la Victoria (fiesta nacional en Turquía), ambos comentaron las declaraciones del líder del BDP, que fueron consideradas por Keskin como «extremadamente graves» y pidió al primer ministro turco una respuesta contundente.
«El primer ministro me dio las gracias por sacar la cuestión y declaró que las afirmaciones (del BDP) no reflejan la realidad y tienen por objetivo servir de propaganda al PKK… Según esas afirmaciones, el PKK tiene 'un control estratégico del terreno abierto', dando a entender como si el PKK controlara todo el territorio… Pero él (Erdoğan) dijo que el control de un área tan enorme de territorio requiere un mínimo de 10.000 hombres, y sin embargo sólo hay unos 700 terroristas (del PKK) en la zona», dijo el representante del CHP el viernes en declaraciones al canal de noticias NTV. Keskin indicó también que el primer ministro turco le había dicho que tenía pensado visitar la región próximamente.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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