La asociación TÖDER trabajará en las zonas rurales del sureste de Anatolia para tratar de evitar la violencia y la muerte de mujeres por »crímenes de honor».
Un equipo especial formado por una asociación operará en la provincia suroriental de Mardin para ayudar a detener las llamadas «muertes por honor». Estos «equipos de acción de emergencia», formados por la Asociación para la Prevención de los Crímenes de Honor y la Valorización del Potencial de la Mujer (o TÖDER), trabajarán en 20 pueblos de la provincia de Mardin. Los equipos incluyen un profesor rural, un líder de opinión, una enfermera y un clérigo.
«El equipo nos informará en caso de que ocurra un acontecimiento perjudicial en el pueblo y contactaremos con las partes implicadas», dice Zeynep Alkış, presidenta de TÖDER. «De esta forma, tendremos la oportunidad de intervenir antes de que tenga lugar una muerte por honor. Nuestro objetivo es evitar que el problema termine en muerte».
Varias organizaciones sociales han comenzado a dar serios pasos para prevenir las muertes por honor. Alkış comenta que con estos equipos intentan detener cualquier suceso perjudicial que pueda ocurrir en un pueblo antes de que desemboque en un crímen por honor. Además, añade que tienen previsto organizar reuniones en determinados pueblos con la participación de varios sociólogos miembros de la asociación para concienciar a la población del problema.
En los dos últimos años, 1.985 mujeres han muerto en Turquía a causa de la violencia doméstica, lo que supone casi tres mujeres al día, según cuenta Sebahat Balcı, experta en servicios sociales citando cifras oficiales. En Europa, mientras tanto, la media es de algo más de una mujer muerta a la semana a causa de la violencia inflingida por su pareja o su marido.
«Un tercio de las mujeres de Turquía están expuestas al menos una vez a la violencia física por parte de sus maridos», dice Balcı. «La violencia doméstica se incrementa a media que se incrementan los ingresos, y disminuye a medida que aumenta la educación», dice esta experta, que añade que en el caso de la violencia doméstica en Turquía los maltratadores suelen ser maridos, parientes, padres o hermanos.
Balcı comenta que un 5% de las mujeres que están expuestas a la violencia acaban muriendo pronto o quedan discapacitadas para el resto de sus vidas. La violencia doméstica puede mostrarse de muchas maneras, bien con acciones que resulten o puedan resultar en daños físicos, sexuales o mentales hacia la mujer, o bien con acciones que impongan presión sobre una mujer, limitando su libertad en el ámbito privado o público.
Una investigación llevada a cabo recientemente arrojaba el dato de que el 89% de las mujeres están expuestas a violencia psicológica, y que el 39 de ellas lo están también a violencia física. Además, según indica Balcı, alrededor del 30% de las mujeres han sufrido violencia doméstica durante su matrimonio estando embarazadas.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





