El terrorismo planea de nuevo sobre Grecia

Las autoridades griegas ordenaron desalojar la sede del ministerio de Finanzas tras recibir una amenaza de bomba poco antes de que el ministro Yorgos Papakonstantinu anunciara nuevos ajustes.

Las autoridades griegas ordenaron el jueves desalojar la sede del ministerio de Finanzas tras recibir una amenaza de bomba poco antes de que el ministro Yorgos Papakonstantinu ofreciera una rueda de prensa para anunciar nuevas medidas de ajuste.

En el momento del desalojo en el edificio se encontraban numerosos periodistas esperando la comparecencia del ministro, que inicialmente tenía previsto comparecer ante la prensa el miércoles. Fue a las 13:05 hora local (12:05 hora peninsular española) cuando los servicios de seguridad del ministerio ordenaron a los empleados y periodistas alejarse de la sede ministerial.

Los recortes de salarios y otras impopulares medidas impuestas por Atenas han desatado varias protestas este año, y la filtración el miércoles a la prensa de las exigencias de los auditores internacionales para continuar ayudando a Grecia ha suscitado la ira de varios sectores afectados por posibles recortes.

Esta nueva amenaza tiene lugar después de que el miércoles un grupo terrorista griego amenazara con intensificar sus atentados y convertir al país en una «zona de guerra». La autodenominada «Secta de Revolucionarios», surgida en Grecia tras la muerte de un estudiante en diciembre de 2008 que degeneró en unas violentas protestas, aseguró en un comunicado emitido antesdeayer que iniciaría una campaña de atentados contra policías, empresarios, personal de prisiones y periodistas a los que considere corruptos.

En un comunicado recibido por un diario ateniense junto con fotos del arsenal en poder de los terroristas, el grupo se adjudicó el asesinato a tiros el pasado 19 de julio del periodista Sokratis Giolias, ocurrido frente a la vivienda de la víctima.

«Estamos en guerra contra su democracia», continuaba diciendo el comunicado. «Los turistas deben saber que Grecia ya no es un refugio seguro del capitalismo. Pretendemos convertir al país en una zona de guerra de actividad revolucionaria con incendios, sabotajes, manifestaciones violentas, atentados con bomba y asesinatos».