El primer ministro turco pide crear corredores humanitarios en Siria

Erdoğan aseguró que al contrario que su padre, Bashar al-Assad pagará por las masacres que está llevando a cabo contra la población civil de Siria.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, pidió el establecimiento inmediato de corredores humanitarios en Siria para proteger a la población civil al tiempo que denunció la brutal represión del régimen de Bashar al-Assad contra las protestas que se extienden desde hace un año, y que según estimaciones de Naciones Unidas han dejado cerca de 8.000 muertos.

«Deberían establecerse de inmediato corredores humanitarios. La comunidad internacional debería ejercer presión sobre el gobierno sirio para que la ayuda pueda ser entregada al pueblo de Siria, especialmente en Homs. El plan de la Liga Árabe debería ser aplicado sin más retrasos ni más pérdidas de vidas», declaró Erdoğan durante un discurso ante diputados de su partido AKP en el parlamento.

El primer ministro dijo además que Bashar al-Assad pagaría por sus actos al contrario que su padre Hafez al-Assad, quien ordenó varias masacres en ciudades sunníes durante su mandato. «Su padre no pagó por sus actos en este mundo, pero su hijo responderá por las masacres (que está cometiendo)… La sangría en las ciudades sirias no quedará sin castigo», aseguró.

Erdoğan criticó también la falta de acción de la comunidad internacional ante lo que está ocurriendo en Siria, en una referencia velada a Rusia y China, los dos países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU que han rechazado hasta ahora las resoluciones pidiendo el fin de la violencia en Siria y la salida de Assad del poder.

«Hago un llamamiento a los países que permanecen callados ante las masacres en Siria y a las organizaciones internacionales que son incapaces de generar una solución: una simple gota de sangre de un niño inocente está por encima de cualquier estrategia», recalcó el primer ministro turco.

La posibilidad de crear corredores humanitarios en Siria, posiblemente a lo largo de los 900 kilómetros de frontera que comparte con Turquía, ha sido barajada varias veces en los últimos meses como una posible solución para permitir que la población civil escape a la violencia y la represión de las fuerzas leales a Assad. Pero la medida se ha topado con el firme rechazo del régimen sirio por lo que inevitablemente debería ir acompañada de una intervención militar que hasta ahora no ha contado con el visto bueno de toda la comunidad internacional.

Mientras tanto el grupo de «Amigos de Siria», que agrupa a unos 70 países y que se reunió por primera vez en febrero para debatir una solución para este país árabe, pidió al régimen de Damasco que permita el acceso «libre y sin obstáculos» de las agencias humanitarias y la ONU a las zonas más afectadas por la violencia, después de que el Comité Internacional de la Cruz Roja anunciara el lunes que no había conseguido permiso de las autoridades para entrar en el barrio de Homs de Baba Amr, donde se han registrado en los últimos días los peores enfrentamientos entre tropas leales a Assad y miembros armados de la oposición.