El gobierno turco ha condenado los ataques contra consulados de países como Tailandia y China por parte de grupos nacionalistas que protestan por la situación de los uigures, así como los intentos de agresión contra turistas asiáticos.
El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan hizo un llamamiento a poner fin a las protestas violentas por parte de manifestantes que denuncian la situación de la minoría uigur en China, después de que en los últimos días se hayan producido varios incidentes incluyendo el ataque contra el consulado de Tailandia en Estambul.
Erdoğan pidió a los ciudadanos turcos no dejarse provocar por “falsas noticias de medios de comunicación” que –aseguró- han sido exageradas, y que han desatado “muestras de preocupación” que sin embargo no van a ayudar a resolver el problema. “Los incidentes provocativos en Estambul no van a ayudar a resolver los problemas de nuestros hermanos uigures, y no son compatibles con nuestra hospitalidad”, dijo el presidente durante una cena de ruptura del ayuno del Ramadán (iftar) celebrada el jueves por la noche con varios embajadores extranjeros.
En este sentido, Erdoğan –que visitará a finales de este mes China– insistió en que “algunos videos e historias falsas” sobre las supuestas restricciones que afronta la minoría túrquica uigur en la provincia china de Xinjiang han sido ampliamente difundidas sin la debida comprobación sobre su veracidad, haciendo que determinados grupos hayan aprovechado para protagonizar “pequeñas pero no deseadas protestas”.
El primer ministro Ahmet Davutoğlu también condenó el viernes los últimos incidentes, incluyendo el ataque del miércoles contra el consulado de Tailandia. “Cualquiera que sea la disputa, no puede ser reflejada sobre misiones diplomáticas. Embajadores, representantes diplomáticos y turistas son nuestros amados invitados”, recordó Davutoğlu en declaraciones a la prensa desde Estambul.
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores también denunció a última hora del jueves los actos de vandalismo, incluyendo la quema de banderas chinas, recordando que Turquía es responsable de proteger las misiones diplomáticas en el extranjero y que “tales actos impetuosos no benefician a nadie”.
Estas declaraciones se producen después de que en la noche del miércoles un grupo de manifestantes se concentrara frente al consulado de Tailandia en el distrito estambulita de Şişli para denunciar la decisión de este país de deportar de vuelta a China a un grupo de unos 100 refugiados uigures; una decisión que ha desatado la alarma de organizaciones como ACNUR y que fue condenada el jueves por Estados Unidos, que expresó su preocupación por el trato que estos uigures puedan recibir a su regreso a China. La junta militar que gobierna Tailandia ya expulsó en junio a otro grupo de unos 170 refugiados uigures, que fueron acogidos finalmente por Turquía.
La protesta frente al consulado, que comenzó con la lectura de un comunicado y cánticos y eslóganes, acabó derivando en violencia y varios participantes finalmente entraron en las dependencias de la sede diplomática, donde rompieron ventanas y muebles y retiraron la bandera del país.
Posteriormente los manifestantes se dirigieron cantando consignas nacionalistas y religiosas hacia la embajada china e intentaron entrar en el edificio, antes de de ser repelidos por gases lacrimógenos lanzados por la policía.
El incidente con la turista asiática recuerda a otro similar sucedido hace unos días, cuando varios participantes en una protesta de un grupo nacionalista turco en la Plaza Sultanahmet intentaron atacar a un grupo de turistas surcoreanas al confundirlas con chinas, si bien la rápida intervención de la policía se lo impidió.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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