El PKK pide diálogo para acabar con la lucha armada

La organización terrorista PKK quiere que se establezca un alto al fuego mutuo entre ésta y el gobierno turco que se vea seguido por conversaciones de paz, según declaró a un diario turco Murat Karayılan, quien asumió el liderato de la banda armada después de que su líder histórico Abdullah Öcalan fuera capturado y encarcelado en 1999.

Karayılan realizó estas declaraciones durante una entrevista con Hasan Cemal, columnista del diario turco Milliyet, que se reunió durante cuatro horas con el actual líder del PKK en una base de entrenamiento de la organización en los Montes Kandil del norte de Irak. Karayılan planteó de nuevo la cuestión del alto al fuego para la deposición de las armas y el inicio de un diálogo entre las partes. Preguntado por el periodista sobre cómo podría desarrollarse un diálogo entre un estado y una organización armada como el PKK, Karayılan señaló varias opciones.

«Primero las armas serán silenciadas, luego el diálogo comenzará. El lugar para eso es İmralı (la isla-prisión donde está encarcelado Öcalan cumpliendo cadena perpetua). Si esto no es aceptado, entonces el lugar para el diálogo es con nosotros. Si hablar con nosotros no puede ser aceptado, el lugar es el Partido de la Sociedad Democrática (representante del nacionalista kurdo en el parlamento turco). Si esto tampoco es aceptado, entonces puede establecerse una comisión conjunta en algún lugar donde se reúnan hombres sabios, por ejemplo gente como İlter Türkmen (un antiguo ministro de exteriores turco) y usted se reunirán y serán los interlocutores del estado para el diálogo», señaló Karayılan.

El líder del PKK se refirió también a los recientes ataques llevados a cabo en el sureste de Turquía, en las provincias de Diyarbakır y Hakkari, en los que murieron 10 soldados turcos mientras patrullaban la zona. Según Karayılan dichos ataques no fueron llevados a cabo por el PKK sino por personas «ajenas a la organización».

Sin embargo, al día siguiente de los ataques un comunicado del PKK colocado en internet aseguraba que dichos atentados eran una respuesta a las recientes detenciones y operaciones contra varios miembros de la organización. Las palabras de Karayılan podrían por tanto ser una evidencia más de la división interna creciente que sufre el PKK acosado por la pérdida de apoyo entre la población kurda, las deserciones y la creciente presión tanto de Turquía como del gobierno regional kurdo del norte de Irak, lo que ha hecho disminuir drásticamente en los últimos años tanto el número de sus militantes como el de ataques cometidos en territorio turco.

Los servicios de inteligencia turcos y norteamericanos en la zona han constatado en los últimos tiempos a través de numerosas pruebas que existe una seria crisis de liderazgo y de cohesión en el seno de la organización armada, principalmente entre las ramas siria y turca (siendo Karayılan representante de esta última). Un ejemplo es el secuestro el año pasado de varios alpinistas alemanes en el monte Ararat, una acción atribuida en principio al PKK que más tarde se supo respondía a un acto unilateral y no coordinado de la rama pro-siria de la organización, lo que desató duros enfrentamientos en el seno del PKK que se saldaron incluso con decenas de muertos entre sus militantes.