El Instituto Cervantes será pronto parte del circuito cultural de Estambul

Nacido en Granada, en la comunidad autónoma española de Andalucía, Antonio Gil de Carrasco comenzó su vida profesional cómo profesor universitario. Eso fue antes de que la embajada española en el Reino Unido le ascendiese a agregado de educación durante seis años. Pero hay más: en 1991, el gobierno español creó una organización mundial sin ánimo de lucro con el nombre de uno de sus más importantes escritores, Miguel de Cervantes. Gil de Carrasco fue ofrecido la oportunidad de abrir y presidir ramas de ella en Manchester, Leeds y Liverpool. Y eso fue lo que hizo en Manchester y Leeds de 1992 a 1998.

El Cairo fue su siguiente destino. Durante su misión allí, la cual se extendió a 2002, Gil de Carrasco inauguró el Instituto Cervantes de Alejandría. «Desde Egipto me mudé a Israel» dice Gil de Carrasco, «que era bastante sospechoso para la época, porque me veían cómo un agente de ciertos países árabes.»

En 2004, Gil de Carrasco llegó a Damasco y se encontró con problemas similares. «Me dijeron que debía de haber algún error y que sería despedido. Pero resulta que mis mejores años los pasé en Damasco. Fui condecorado por el gobierno sirio y, porque hablo árabe, muchos me consideraron cómo unos más.»

Hablando profesionalmente, Gil de Carrasco dice que ninguna ciudad iguala a Tel Aviv. «Los israelíes son muy tensos debido a su situación política. Pero el equipo que yo tuve allí fue el mejor que nunca he tenido.» Sin embargo en Damasco «¡Tenía que recordarles todos los días que había que trabajar! Pero humanamente hablando, ese fue el mejor equipo con el que he trabajado.»

En noviembre del 2007, Gil de Carrasco recibió una inusual llamada de teléfono. Su interlocutor en Madrid le estaba dando «30 segundos para decidir» si quería o no dirigir el Instituto Cervantes de Estambul. «Durante esos 30 segundos, recuerdo que me ofrecieron abrir el Instituto Cervantes de Estambul en el 2000 pero que la rechace porque mi hija quería completar su educación en El Cairo. Cuando estuve en Israel, también, me propusieron ir a Estambul pero elegí Damasco. La tercera vez no podía decir que no, y estoy muy contento de no haberlo hecho.»

Cultura hispánica más que española

Cuando se creó el Instituto Cervantes, se le encomendaron dos misiones: la promoción del español y de la cultura hispánica. «La cultura hispánica es la cultura de todos los países de habla española. España tiene unos 45 millones de ciudadanos, pero alrededor de 450 millones de personas hablan español en el mundo. El Instituto Cervantes puede ser una institución española y podemos pertenecer al Ministerio de Asuntos Exteriores de España, pero somos una organización independiente con un reconocimiento mundial y con la misión de promocionar la cultura en español.»

Antonio Gil de Carrasco se lamenta del tamaño del edificio del Instituto, a un tiro de piedra de la Plaza Taksim, que limita lo que se puede hacer. «He mandado un informe a Madrid pidiendo que el edifico se use solamente para las clases y que se encuentre un espacio más grande para una biblioteca, un centro de exhibiciones y un pequeño teatro»

El nuevo director ha elaborado su primer programa cultural en menos de dos meses, desde principios de febrero a finales de marzo. Para ese propósito, Gil de Carrasco ha estado en contacto con instituciones cómo el Ministerio de Cultura de Turquía, el Ministerio de Turismo, universidades de Estambul y fundaciones en busca de asociaciones. «Por ejemplo, estamos interesados en la danza moderna y Garajistanbul es nuestro socio. En Manchester, creé un festival de cine español. En Estambul, de momento, he acordado con un famoso director español que venga aquí en junio al museo de Pera.»

Gil de Carrasco dice que su objetivo es organizar eventos más para visitantes turcos que españoles. «No quiero construir un gueto», se explica, «quiero que este lugar sea considerado parte del circuito cultural de la ciudad y mi misión, mi objetivo, es llevar a los turcos nuestras actividades.» Estas actividades incluyen, entre otras, la visita del famoso escritor español Eduardo Mendoza en mayo y su participación en el primer festival de poesía de Estambul. Gil de Carrasco también menciona una asociación con el Palacio Topkapı, que en otoño celebrará una exhibición de fotografías del siglo XIX del Palacio de la Alhambra.

2010 y el diálogo entre civilizaciones

El Instituto y su director están actualmente centrándose en el programa del 2010. «Ese año será una muy buena oportunidad para el diálogo de civilizaciones, que es uno de los temas que el Presidente José Luís Rodríguez Zapatero suele mencionar». «Turquía no es un país conocido en Europa. Cuando le dije a mi familia que me iba a trabajar a Turquía, ¡me contestaron que iba a ser una buena oportunidad para continuar a hablar árabe! El error sin embargo tiene sentido, debido a la historia del Imperio Otomano.» Pero Gil y Carrasco dice que vivir en Estambul es cómo vivir en cualquiera otra metrópolis europea. «Quien diga que Estambul no es parte de la cultura histórica de Europa se equivoca. Turquía siempre ha estado bien relacionada con Europa y estoy seguro que la cultura servirá de vehículo para el mutuo acercamiento y entendimiento.» Los turcos, según el director del Instituto, parecen tener una buena opinión de España. «Y créame, ¡va más allá del flamenco! Todo los artistas que traemos, incluso los poetas, reciben una bienvenida muy calurosa y yo disfruta de una gran ayuda de las autoridades turcas.»

El director recuerda su intención de supervisar la creación de una rama del Instituto Cervantes en Ankara en los próximos años: «Si mi salud es suficientemente buena, me gustaría quedarme aquí cinco años.»