El gobierno turco podría revisar la decisión de mantener todo el año el horario de verano

La medida, adoptada este año pero muy contestada socialmente y desde sectores empresariales y financieros, supone que en provincias del oeste del país como Estambul no amanezca hasta las 8:30.

El gobierno de Turquía podría replantearse la decisión adoptada este año de no ajustar sus relojes al horario de invierno como en el resto de Europa a raíz de los inconvenientes y protestas que la medida ha planteado desde distintos sectores de la sociedad.

Fuentes del Ministerio de Energía habrían asegurado que estarían estudiando las múltiples quejas planteadas al ministerio desde que la medida entró en vigor a finales de octubre, cuando se decidió mantener todo el año el horario de verano mientras que en la vecina Europa los relojes se retrasaban una hora: una decisión que ha supuesto aumentar en dos horas la diferencia horaria de Turquía con repercusiones que preocupan a empresas y expertos en economía, pero que además ha provocado protestas de empleados y estudiantes, que ahora tienen que acudir a su lugar de trabajo o a clase en plena oscuridad dado que en las provincias del oeste –las más pobladas- incluyendo Estambul, no amanece hasta cerca de las 8:30.

El gobierno argumentó en su día a favor de la medida que se podrían ahorrar unos 2.500 millones de liras turcas –cerca de 700 millones de euros- cada año gracias a un mejor aprovechamiento de la luz solar en invierno; sin embargo no han sido pocos los expertos que han advertido que la decisión afectará a las relaciones comerciales y financieras entre Turquía y sus principales socios comerciales en Europa y Norteamérica, dado que durante seis meses al año la diferencia horaria se incrementará en una hora más. Muchas empresas turcas con negocios en Europa o Estados Unidos se han visto obligadas a pagar horas extra a sus empleados para cubrir esa diferencia horaria, lo que ha acarreado un aumento de los costes laborales.

En la República Turca del Norte de Chipre (KKTC), que adoptó este año también la misma medida que Turquía, un accidente de un minibús escolar atribuido a la falta de visibilidad a primera hora de la mañana desató  protestas de estudiantes a las que se sumaron trabajadores de varios sectores como la enseñanza, el transporte aéreo o la salud, que exigían volver a retrasar los relojes una hora en invierno. Se da además la circunstancia de que ahora la isla de Chipre tiene dos zonas horarias distintas durante seis meses al año, dado que los grecochipriotas del sur siguen aplicando el ajuste horario que se realiza en Europa.

El debate desatado a raíz de la decisión de no ajustar los relojes este año ha trascendido el ámbito meramente ciudadano, siendo tema de trending topic en las redes sociales de Turquía y desatando incluso campañas de recogidas de firmas, para trascender finalmente también al ámbito político. Una diputada del CHP, el principal partido de la oposición turca, llevó la cuestión al propio parlamento preocupada por las consecuencias para los escolares de una medida para la que el ejecutivo parece no haber contado con el consenso y el asesoramiento que debía.

“La decisión por parte de las autoridades de abandonar el horario de invierno ha afectado especialmente a los niños. Salen a la calle para ir a la escuela en la oscuridad. Muchos estudiantes no pueden gozar de una experiencia educativa productiva dado que les cuesta despertarse. Sus padres no quieren enviarles a clase mientras está oscuro, cuando las calles están llenas de perros callejeros e incluso hay drogadictos o alcohólicos merodeando”, se quejó Candan Yüceer, diputada del CHP por la provincia de Tekirdağ.

La decisión publicada a principios de septiembre en el Boletín Oficial de la República establecía que el horario de verano entonces en vigor se mantendría indefinidamente durante los 12 meses del año, por lo que Turquía no retrasaría más sus relojes una hora el 30 de octubre para adoptar el horario de invierno como sí se hace en Europa y Norteamérica, una medida que el país euroasiático comenzó a aplicar por primera vez en 1940.

Esta decisión supone que Turquía mantiene durante seis meses del año –durante la vigencia del horario de invierno- una diferencia horaria de +3:00 horas con respecto a la hora de Greenwich (GMT) y de +2:00 horas con respecto al horario central de Europa (CET), incluyendo la España peninsular. Hasta ahora Turquía seguía la práctica de ajuste al horario solar, lo que significaba que la diferencia horaria de Turquía era todo el año de +1:00 horas con respecto a la hora CET.