Egipto asiste a una de las mayores manifestaciones contra Mubarak

El Cairo fue testigo de una de las mayores manifestaciones hasta la fecha pidiendo la salida del poder del presidente egipcio, Hosni Mubarak, cuyo gobierno ha protestado además ante Turquía.

El Cairo fue testigo el martes de una de las mayores manifestaciones hasta la fecha pidiendo la salida del poder del presidente egipcio, Hosni Mubarak, cuyo gobierno ha protestado además ante Turquía por las palabras del primer ministro Erdoğan pidiendo al presidente egipcio que atendiera las demandas de su pueblo.

Los manifestantes, muchos de ellos emocionados tras conocer el emotivo relato de un directivo de Google en Egipto que permaneció detenido y aislado durante 12 días por la policía, inundaron la plaza de Tahrir de la capital egipcia, donde se concentraron al menos un cuarto de millón de personas.

El vicepresidente Omar Suleiman prometió que no habrá represalias contra los manifestantes, después de tres semanas de protestas que pretenden acabar con los 30 años de mandato de Mubarak. Pero sus palabras fueron rechazadas por los ciudadanos, que acusan al gobierno de estar tratando de ganar tiempo con los planes de traspaso del poder.

Con la masiva manifestación del martes, la oposición demostró ayer que el movimiento de protesta contra Mubarak no ha perdido fuerza. Decenas de miles de personas -muchos de ellos participando por primera vez- llegaron a la plaza, uniéndose a los que permanecen acampados allí desde hace días y llenándola completamente por tercera vez desde que comenzó la movilización el 25 de enero.

Suleiman, antiguo jefe de los servicios secretos, ha dirigido hasta ahora las conversaciones con los grupos de la oposición, incluidos los Hermanos Musulmanes, estableciendo «una clara hoja de ruta con un calendario para llevar a cabo un traspaso de poder pacífico y organizado». Pero hasta ahora el gobierno ha hecha escasas o nulas concesiones a las demandas de los manifestantes y la oposición, y el presidente Mubarak insiste en que no se irá hasta las próximas elecciones presidenciales de septiembre. Los Hermanos Musulmanes, el grupo mejor organizado de la oposición, ha amenazado ya con abandonar las negociaciones si no se cumplen las demandas de los manifestantes, incluída la salida de Mubarak del poder.

A todo ello hay que sumar que las protestas han paralizado la economía del país y perjudicado seriamente una de sus principales fuentes de ingresos, el turismo. Casi el 40% de los egipcios vive con menos de dos dólares diarios, y muchos de los que se manifestaron contra Mubarak quieren volver al trabajo y recuperar la normalidad lo antes posible.

Pero los manifestantes que permanecen en la plaza Tahrir se muestran escépticos en torno a las conversaciones y los motivos ocultos tras la decisión de Mubarak. Los acampados en la plaza Tahrir han prometido quedarse hasta que Mubarak se vaya, y planean más manifestaciones, incluyendo otra gran protesta tras las oraciones musulmanas del viernes.

La liberación del directivo de Google en Egipto, Wael Ghonim, que permaneció dos semanas detenido con los ojos vendados, ha dado un nuevo impulso a las protestas después de que éstas parecieran perder fuelle. Su emotivo relato en la televisión conmocionó a los egipcios, después de que las fuerzas de seguridad le detuvieran acusándole de conspirar para movilizar a los manifestantes a través de internet.

«No soy un símbolo ni un héroe ni nada parecido, pero lo que me ha pasado es un delito», dijo en la cadena privada de televisión Dream TV. «Tenemos que acabar con este sistema. que está basado en no poder decir lo que uno piensa».

Protesta ante el gobierno turco

Por otro lado, el gobierno egipcio protestó formalmente ante Turquía por lo que consideró «injerencias» de Ankara en sus asuntos internos, después de que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan pidiera hace varios días al presidente egipcio Hosni Mubarak que escuchase las demandas de su pueblo, y le invitara a dejar el poder. Erdoğan reiteró de hecho el martes esas palabras durante una reunión con parlamentarios de su partido AKP en Turquía.

Las declaraciones del primer ministro de Turquía, país cuya influencia se deja sentir cada vez más en Oriente Medio y cuya democracia está siendo una referencia para muchas de las protestas que vive la región, no han gustado sin embargo un ápice a las autoridades egipcias, después de que el ministro de exteriores de Egipto, Ahmed Abul Ghei, presentara una nota de protesta ante la embajada turca en El Cairo. Así mismo, el embajador egipcio en Ankara, Abdurraman Selahadin, presentaba el lunes otra carta de protesta al ministro de exteriores turco, Ahmet Davutoğlu, criticando las declaraciones del primer ministro Erdoğan.

El Ministerio de Exteriores de Turquía negó sin embargo que las notas entregada por los representantes del gobierno egipcio contuvieran ningún tipo de protesta, al tiempo que informó que el ministro de exteriores Ahmet Davutoğlu daría en las próximas horas una respuesta por escrito a estas misivas.

En los últimos días se han multiplicado los comentarios de analistas que afirman que Egipto debería seguir el modelo democrático turco, país de mayoría musulmana pero que tiene una democracia estable y una constitución estrictamente laica. Sin embargo Ashraf Abdel Ghaffar, portavoz de los Hermanos Musulmanes de Egipto, declaró el martes en una rueda de prensa en Estambul que su modelo para el futuro de Egipto si Mubarak se marcha «no es sólo el de Turquía, sino el de todos los países democráticos».