Dos muertos en enfrentamientos entre policía y partidarios del PKK al sureste de Turquía

Algo más de un centenar de personas se congregaron en el distrito de Yüksekova de la provincia de Hakkari asegurando que varias tumbas de miembros del PKK habían sido atacadas.

Dos personas fallecieron el viernes en el transcurso de serios choques entre un grupo de manifestantes partidarios del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y las fuerzas de seguridad turcas en el conflictivo distrito de Yüksekova, en la provincia fronteriza de Hakkari, en el extremo sureste del país.

Un grupo de entre 100 y 200 personas partidarias del PKK se congregaron en Yüksekova convocados por una asociación local en las calles de la ciudad denunciando supuestos actos vandálicos contra varias tumbas pertenecientes a miembros del grupo armado.

La protesta rápidamente degeneró en actos violentos después de que los manifestantes desafiaran las advertencias de la policía para que abandonaran una protesta que no había sido autorizada, y comenzaran a montar barricadas y a arrojar piedras y cócteles molotov contra los agentes, que respondieron empleando cañones de agua y gases lacrimógenos.

«Entre el grupo, unas 25 ó 30 personas cubiertas con máscaras atacaron a la policía antidisturbios con explosivos caseros y materia pirotécnico, llevando a la policía a recurrir a cañones de agua y gases lacrimógenos (para dispersarlos)», informó el gobernador de Hakkari en un comunicado, en el que además negó que ningún cementerio en Yüksekova hubiese sido atacado como denunciaban los manifestantes.

La oficina del gobernador confirmó también la muerte de dos personas en los duros enfrentamientos, Veysel İşbilir de 34 años y su sobrino Mehmet Reşit İşbilir de 32, ambos heridos durante la intervención policial y fallecidos posteriormente en el hospital donde ingresaron. Según la versión de la policía, que mostró imágenes de ambos portando armas, los dos abrieron fuego contra las fuerzas de seguridad. Por ahora se ha abierto una investigación sobre lo ocurrido.

Familiares de los dos manifestantes muertos en los choques se congregaron a las puertas del centro médico donde habían ingresado, donde descargaron su ira contra las instalaciones y se enfrentaron a los policías que custodiaban el hospital, a los que exigían que abandonaran el lugar. La tensión degeneró en nuevos choques que provocaron la rotura de ventanas del centro por piedras arrojadas contra los agentes y dejó varios pacientes afectados por el gas lacrimógeno empleado por la policía, según informó la prensa turca.