Decenas de muertos en un atentado de Al-Qaeda en Yemen

Cerca de medio centenar de personas fallecieron en un atentado suicida reivindicado por islamistas vinculados a Al-Qaeda en la provincia meridional de Abyan, que las fuerzas gubernamentales afirmaron haber recuperado el pasado mes de junio.

 

Un terrorista suicida hizo detonar el sábado por la noche una bomba en la ciudad de Jaar, al sur de Yemen, causando al menos un centenar de muertos y heridos según informó el ministerio de defensa yemení, en uno de los peores atentados de los últimos meses reivindicados por las milicias islamistas vinculadas a Al-Qaeda.

El ataque se produjo durante un funeral que se celebraba en la localidad de Jaar, ubicada en el extremo suroeste de la provincia de Abyan y muy próxima a la ciudad de Aden. Las primeras informaciones apuntaban a que en el atentado, que podría estar dirigido contra algunos de los líderes tribales que han colaborado en los últimos meses con las fuerzas gubernamentales a vencer a los grupos islamistas que ocupaban Abyan, habría cerca de medio centenar de víctimas mortales, aunque fuentes hospitalarias señalaron que muchos de los heridos estaban en estado muy grave y no había medios suficientes para atenderlos.

Este atentado podría ser también una respuesta al ataque que apenas una hora antes había llevado a cabo un avión no tripulado estadounidense, que en coordinación con el ejército yemení destruyera en la provincia oriental de Hadramut un vehículo en el que viajaban varios miembros de Ansar al-Sharia, un grupo islamista vinculado a Al-Qaeda.

Las fuerzas gubernamentales yemenís llevaron a cabo en los primeros meses de 2012 una importante ofensiva militar para recuperar el control de gran parte de la provincia de Abyan y su capital, Zanjibar, ubicada a pocos kilómetros al este de Jaar, de manos de los grupos armados islamistas relacionados con Al-Qaeda, que en el último año habían aprovechado el caos político por las protestas populares contra el régimen de Abdullah Saleh para ganar terreno.

Pese a estas pérdidas territoriales, el ataque -el tercero desde el pasado mes de mayo atribuido a los islamistas- ha puesto de manifiesto que los grupos vinculados a Al-Qaeda aún suponen una considerable amenaza para la estabilidad de Yemen, uno de los países más pobres del mundo y que sin embargo es considerado por países como Estados Unidos o Arabia Saudí como una barrera frente a la expansión de las milicias radicales relacionadas con Al-Qaeda.