Decenas de muertos en el bombardeo de un campo de refugiados al norte de Siria

El campo de refugiados de Kamuna, a escasos kilómetros de la frontera con Turquía, albergaba desplazados procedentes de Alepo, Idlib y Latakia que habían huido de los bombardeos del régimen sirio.

Cerca de 30 personas murieron el jueves tras un bombardeo llevado a cabo contra un campo de refugiados ubicado en la localidad siria de Sarmada, situada en la provincia de Idlib y a escasos kilómetros de la frontera con la provincia turca de Hatay.

De acuerdo a las informaciones proporcionadas por personal sanitario sobre el terreno así como por el Observatorios Sirio de Derechos Humanos (OSDH), el ataque tuvo lugar en la tarde del jueves y habría dejado numerosas víctimas mortales –incluyendo mujeres y niños– además de decenas de heridos, varios en estado crítico, por lo que la cifra de fallecidos probablemente aumentará en las próximas horas, según indicó la institución con sede en Londres. Las primeras informaciones hablaban de hecho de ocho fallecidos y decenas de heridos, mientras que a última hora del jueves se hablaba ya de al menos 28 muertos en el ataque.

Si bien el OSDH no pudo precisar el número exacto de fallecidos así como la autoría del bombardeo, miembros de la Defensa Civil Siria y testigos en la zona afirmaron que el ataque aéreo contra el campo de refugiados de Kamuna había sido obra de un avión del régimen sirio, añadiendo que el bombardeo dejó las instalaciones y tiendas del campo en llamas obligando a intervenir a equipos de extinción de incendios.

El campo de Kamuna, a las afueras de Sarmada, albergaba refugiados procedentes de Alepo, Idlib y Latakia que habían huido de sus hogares precisamente a causa de los bombardeos de las fuerzas de Bashar al-Assad contra zonas bajo control de la oposición siria.

Precisamente el miércoles Estados Unidos y Rusia anunciaban un acuerdo para una incipiente y frágil tregua en torno a la ciudad de Alepo, que antes de la guerra era la ciudad más poblada de Siria y el principal centro económico del país; el mismo día, el enviado especial para Siria de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, advertía de una “catástrofe” humanitaria si no cesaban los combates en Alepo que podría llevar a 400.000 personas a huir hacia la frontera con Turquía.