‘’Cualquier turco en Beirut es un objetivo para nosotros’’, advierten las familias libanesas

La tensión en el Líbano tras el secuestro el pasado viernes de dos pilotos turcos a las afueras de Beirut ha obligado a Ankara a cerrar temporalmente sus intereses en la capital libanesa y a extremar las medidas de seguridad.

Las familias de los peregrinos chiíes libaneses secuestrados desde el año pasado en Siria advirtieron el lunes que cualquier ciudadano turco que se encuentre en la ciudad de Beirut constituye a partir de ahora un potencial objetivo, después de que uno de sus miembros haya sido detenido en relación con el rapto el pasado viernes de dos pilotos turcos de la aerolínea Turkish Airlines.

“Cualquier ciudadano turco en los suburbios del Sur y en la ciudad de Beirut es un objetivo para las familias de los rehenes libaneses”, anunció Hayat Awali, la portavoz de las familias de los peregrinos chiíes que permanecen retenidos por los rebeldes sirios desde 2012 cuando regresaban de Irán, y a las que se ha relacionado con el secuestro del piloto Murat Akpınar y el copiloto Murat Ağca.

“Se nos ha demostrado que la detención (de Mohammad Saleh) es una maniobra política por parte de la División de Información (del Líbano) y un regalo suyo para Turquía… Por tanto, y en respuesta a eso, un gran grupo de las familias de los rehenes en Azaz están dirigiéndose a las calles de Beirut, y si cualquier turco es visto allí será secuestrado”, añadió Awali.

La portavoz de las familias de los peregrinos libaneses se refería así a la detención el lunes de Mohammad Saleh, familiar de uno de los secuestrados en Siria y que según diversas fuentes tendría algún tipo de relación con los secuestradores de los dos pilotos. Los familiares de los peregrinos, que medios de comunicación libaneses han citado desde el viernes como probables cómplices o autores del incidente, han acusado reiteradamente a Turquía de no hacer lo suficiente para presionar a los rebeldes sirios y garantizar la liberación de sus parientes retenidos en Siria.

Tras el secuestro del pasado viernes el ministerio de exteriores turco emitió una alerta recomendando a cualquier ciudadano turco que evite viajar al Líbano y pidiendo a los que se encuentren en el país que regresen lo antes posible. El embajador de Turquía en Líbano, İnan Özyıldız, confirmó el lunes el cierre temporal “como medida de seguridad” del centro cultural turco Yunus Emre en Beirut, y el traslado de las oficinas de Turkish Airlines desde el centro de la capital libanesa hasta el Aeropuerto Internacional Rafik Hariri.

Las fuerzas de seguridad libanesas han extremado además las medidas de vigilancia en los alrededores de los intereses de Turquía en la ciudad, así como sobre los turistas turcos que se encuentran en el Líbano. Özyıldız no obstante matizó que la oficina comercial de Turquía en Beirut seguía funcionando.