Corea del Norte eleva el tono de sus amenazas contra EE.UU.

El régimen de Kim Jong-un ordenó a sus misiles apuntar contra bases de Estados Unidos en una peligrosa escalada bélica, tras unas maniobras con bombarderos nucleares estadounidenses en Corea del Sur.

El régimen norcoreano de Pyongyang elevó aún más el tono de su retórica belicista de las últimas semanas con una masiva manifestación celebrada el viernes en el centro de la capital de Corea del Norte, en la que decenas de miles de soldados y civiles norcoreanos marcharon en apoyo a un ataque militar contra Estados Unidos.

La demostración de fuerza, que se celebró en la plaza Kim Il-Sung, congregó a soldados, excombatientes, trabajadores y estudiantes, pero no estuvo presente el joven líder de la férrea dictadura comunista Kim Jong-un, que el martes ordenó el inicio de preparativos para llevar a cabo ataques con misiles contra Estados Unidos y sus bases militares  en el Pacífico en respuesta a unas maniobras anunciadas con bombarderos nucleares B-2 sobre Corea del Sur.

Según Kim Jong-un, ha llegado la hora de “ajustar la cuentas con los imperialistas de Estados Unidos”. La agencia de noticias estatal KCNA informó que el dictador norcoreano había transmitido este claro mensaje a sus generales, a los que convocó el viernes en una reunión de emergencia después de que dos bombarderos invisibles B-2 participaran el día anterior en unas maniobras conjuntas con el ejército surcoreano.

La Península de Corea vive una escalada de tensión desde  comienzos de febrero, cuando el régimen de Pyongyang realizó una nueva prueba atómica que despertó la condena unánime de la comunidad internacional –incluyendo su aliada y vecina, China- provocando la adopción de nuevas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Corea del Norte. Su gobierno respondió  aumentando aún más su retórica bélica, con amenazas de un “ataque nuclear preventivo” contra Estados Unidos y anunciando el fin del alto al fuego que imperaba entre el Norte y el Sur desde la Guerra de Corea, hace 60 años.

Estados Unidos no ha permanecido ajeno a estas amenazas y ha querido ofrecer también una demostración de fuerza en unas amplias maniobras militares con su aliada surcoreana, en las que ha querido demostrar su capacidad de disuasión bélica y de «llevar a cabo ataques de larga distancia y precisión con rapidez». Kim Jong-un reaccionó el viernes ratificando a sus unidades de misiles la orden de que apuntaran hacia objetivos en América del Norte, en Corea del Sur y en el Pacífico.

En medio de este clima prebélico, y pese a que los analistas sostienen que este tipo de retórica de Pyongyang es habitual y va dirigida principalmente a un consumo interno, y que los norcoreanos aún no tienen capacidad nuclear de largo alcance, el secretario de defensa norteamericano Chuck Hagel afirmó el jueves ante la prensa que la Casa Blanca se está tomando muy en serio las amenazas de Corea del Norte, y que la escalada en sus acciones beligerantes «son peligrosas».

La península de Corea, anexada por el Imperio de Japón desde 1905, fue dividida en 1945 en dos zonas, la ocupada por los soviéticos al norte y la ocupada por Estados Unidos al sur, con el paralelo 38 como límite entre los dos estados. Esto acabó conduciendo a la creación de dos gobiernos independientes en cada una de las zonas ocupadas que reclamaban la totalidad de la Península de Corea. Finalmente en 1950 Corea del Norte cruzó el paralelo 38 e invadió Corea del Sur, lo que las llevaría a la Guerra de Corea en 1950 que concluyó en 1953 con la firma de un armisticio; sin embargo, formalmente aún hoy en día los dos países siguen en guerra y todavía no se ha firmado un tratado de paz.