Cientos de personas recuerdan el primer aniversario de la matanza de Uludere

Familiares de los fallecidos recordaron el viernes a los 34 muertos el 28 de diciembre de 2011 cuando el ejército turco bombardeó un grupo de lugareños al confundirlos con terroristas del PKK.

 

Cientos de personas se congregaron el viernes en el distrito de Uludere, en la provincia fronteriza de Şırnak, para recordar el primer aniversario de la muerte de 34 lugareños durante un bombardeo por error del ejército turco.

Al acto, que se celebró en el pequeño pueblo de Gülyazı de donde eran la mayoría de las víctimas de la tragedia, asistieron decenas de familiares así como numerosos simpatizantes y representantes políticos del partido nacionalista kurdo BDP, incluyendo sus dos co-presidentes Gülten Kışanak y Selahattin Demirtaş, además del alcalde de Diyarbakır Osman Baydemir y el diputado y ex líder del DTP -formación predecesora del BDP ilegalizada en 2009 por vínculos con el terrorismo- Ahmet Türk.

Representantes del principal partido de la oposición en Turquía, el kemalista Partido Republicano del Pueblo (CHP), también visitaron el jueves a las familias de las víctimas y el cementerio donde están enterrados los fallecidos en la tragedia.

Las fuerzas de seguridad turcas intensificaron las medidas para mantener el orden en la región ante la posibilidad de que se produjeran protestas y enfrentamientos violentos con la policía por parte de simpatizantes del BDP aprovechando el aniversario del fatal suceso, ocurrido el 28 de diciembre de 2011 y en el que 34 ciudadanos turcos de origen kurdo fueron atacados por la aviación turca cuando realizaban contrabando de varios productos con el norte de Irak -una práctica habitual en la zona para conseguir un dinero extra- después de ser confundidos con miembros del grupo terrorista PKK que intentaban infiltrarse en territorio turco desde las montañas del norte de Irak, donde la organización armada tiene sus bases.

Desde entonces y un año después pocas son las preguntas que han sido contestadas para explicar qué llevó a la aviación turca a bombardear una zona que era conocida por los mandos militares locales como una ruta habitual de contrabando fronterizo utilizada por los habitantes del lugar. Pese a que el gobierno decretó a principios de 2012 el pago de indemnizaciones récord -de más de 50.000 euros- para las familias de las víctimas de la tragedia, casi nada se ha avanzado en la investigación mientras crecen las presiones sobre el ejecutivo para que ofrezca una disculpa oficial por lo ocurrido, algo que el primer ministro Erdoğan ha querido postergar hasta que concluya la investigación y que le ha valido numerosas críticas.

Hasta ahora casi todo son especulaciones y las hipótesis apuntadas por analistas y distintos medios turcos varían desde una descoordinación entre el mando central del ejército en Ankara con el mando civil y militar provincial -que conocía desde hacía años las actividades de contrabando en la zona-, pasando por fallos en los servicios de inteligencia, o incluso un plan orquestado por grupos infiltrados en las fuerzas armadas contrarios al gobierno del AKP, que habrían buscado con esta acción perjudicar la imagen pública del ejecutivo de Erdoğan. 

La comisión parlamentaria creada en la Asamblea Nacional de Turquía para investigar el incidente no ha sido capaz tampoco de esclarecer lo que ocurrió hace un año y varios diputados han acusado al gobierno y a los estamentos militares de poca cooperación con el proceso.

A falta de una investigación política, las esperanzas para los familiares de las víctimas y para buena parte de la sociedad turca que busca una respuesta a aquella tragedia parecen estar depositadas de momento en la investigación judicial puesta en marcha por la fiscalía, mientras crecen las sospechas de que el ejecutivo tratará de tapar el incidente para evitar que caigan los últimos responsables, que muchos creen que podrían estar en algunos despachos de Ankara.